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Por qué el Pilates puede ser el primer paso para incorporar el deporte en tu rutina diaria

Así es como este método basado en ejercicios de bajo impacto consigue transformar el cuerpo y prepararlo para superar con éxito actividades que exigen un mayor esfuerzo físico.

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El Pilates consiste en una serie de ejercicios inspirados en la calistenia - sistema que se basa en el propio peso corporal -, el yoga y el ballet. Su objetivo es alargar y estirar todos los grupos de músculos principales del cuerpo de manera equilibrada. Entre sus beneficios se encuentran la mejora de la flexibilidad, la fuerza, el equilibrio y la conciencia del propio cuerpo, por lo que está altamente recomendado tanto para ejercitarnos ante otros trabajos físicamente más exigentes, como también para rehabilitar posibles lesiones, ya que su práctica está orientada a mejorar la fuerza muscular y postural.

Cuando Joseph Hubertus Pilates, fundador de esta técnica, abrió su estudio de Manhattan en 1926, su objetivo fue el de ayudar a los atletas y bailarines lesionados a mantenerse en forma y regresar de manera segura a la práctica deportiva. Por tanto, el método Pilates ganó fuerza entre la comunidad deportiva y de la danza antes de popularizarse a finales de los 90. Y si los bailarines, caracterizados por sus músculos tonificados y esbeltos, se apuntaron rápidamente a estos ejercicios de bajo impacto para desarrollar todo su potencial y soportar sus maratonianos ensayos, todo parece indicar que esta rutina tiene una alta probabilidad de preparar un cuerpo bajo de forma para enfrentarse y comprometerse posteriormente con cualquier otra rutina de ejercicios que exija una mayor resistencia física.

Aunque en comparación con otras actividades deportivas, el Pilates se considera una rutina lenta y meditativa, también en este caso resulta necesario consultar con un médico antes de embarcarse en un programa de acondicionamiento físico de estas características, especialmente si existe una condición médica preexistente - como una cirugía reciente, lesiones músculo esqueléticas u obesidad, entre otras - o no se ha realizado ejercicio durante mucho tiempo.

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El método clásico de Pilates incluye más de 500 ejercicios diferentes, por lo que la variedad no será un obstáculo a la hora de vencer el aburrimiento. Gracias a su bajo impacto, esta disciplina está recomendada también durante el embarazo y después del parto como método para recuperar y mantener la resistencia y la plena forma física.

El Pilates puede ser una práctica aeróbica y no aeróbica. Requiere concentración y enfoque, ya que el cuerpo se ejercita a partir de movimientos precisos. Como el objetivo es alargar y estirar todos los grupos de músculos principales de forma equilibrada, cada ejercicio tiene una ubicación (muchos de ellos se realizan sobre una colchoneta), un ritmo y un patrón de respiración estipulado. En Pilates los músculos nunca se trabajan hasta el agotamiento, por lo que no se produce una alta sudoración ni un nivel de esfuerzo intenso, pero esto no debe llevarnos a error, ya que al final de cada sesión sí se experimenta la sensación de haber trabajado todo el cuerpo. El entrenamiento, por lo general, consta de una variedad de secuencias de ejercicios que se realizan en pocas repeticiones - de 5 a 10 veces - durante sesiones de 45 a 90 minutos.

Que en la práctica de Pilates no se rompa a sudar ni sintamos que se nos acelera la respiración de la misma forma que en un entrenamiento de media o alta intensidad es precisamente parte de su atractivo: poder completar sin problemas - y en situación de baja forma física - una rutina que ofrece resultados a corto plazo si se practica de forma constante durante, al menos, tres meses, y sin sentir ansiedad por no poder terminar la sesión ante una situación de debilidad, ya que requiere de un esfuerzo moderado, eso sí, acompañado de una alta concentración. Es decir, a partir de una rutina constante de Pilates que nos ayude a recuperar y mantener la forma física resultará mucho más fácil comprometerse con cualquier otra rutina deportiva que demande un esfuerzo superior, ya que no partiremos de cero.

A medida que se avanza en las sesiones, la estabilidad, la conexión y el control sobre el propio cuerpo aumentan, así como se mejora y alarga la postura, ya que uno de los primeros cambios que se consiguen notar es un aumento del espacio entre la cabeza y los hombros, por ejemplo. Los abdominales y los principales grupos musculares se definen gracias a unos ejercicios y estiramientos que se pueden adaptar a todas las circunstancias, desde alumnos principiantes a avanzados.

Cristina Sánchez de Pedro

Cristina Sánchez de Pedro

No se me ocurre mejor forma de invertir mi tiempo que observando, disfrutando y escribiendo sobre aquello que más me entretiene: la moda, el cine y las series. También tengo una inexplicable atracción por los aparatos con muchos botones, por lo que estaba bastante claro que iba a terminar pegada a una calculadora, a una máquina registradora o al teclado de un ordenador. De momento, todo bien.

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