Menos es más: trucos de maquillaje

Maquillajes antiedad, máscaras que alargan, espesan o fortalecen las pestañas, barras de labios que conjugan hidratación y larga duración... la fusión maquillajetratamiento es hoy una realidad.

marie-claire.es. 20 de mayo de 2008

Menos es más: trucos de maquillajeMaquillajes antiedad, máscaras que alargan, espesan o fortalecen las pestañas, barras de labios que conjugan hidratación y larga duración... la fusión maquillaje tratamiento es hoy una realidad.

Perfecta


La clave de todo buen maquillaje reside en su correcta aplicación. Un rostro bien maquillado puede cambiar no sólo la expresión de la cara, sino hasta el carácter, además de constituir una eficaz prolongación del tratamiento facial. Ya no se cuestionan sus beneficios, las nuevas fórmulas incorporan ingredientes hidratantes, nutritivos, reafirmantes... Igualar el tono de la tez, difuminar las arrugas y camuflar las imperfecciones son algunos de sus principales objetivos. A lo largo de la historia, el maquillaje ha pasado por distintas etapas: desde los egipcios, que se maquillaban con fines terapéuticos para proteger los ojos del sol del desierto hasta Cleopatra, que fue la precursora de las pestañas postizas elaboradas con patas de mosca... pero el auténtico boom no llegó hasta los años sesenta, en pleno siglo XX, cuando aparecieron las primeras máscaras de pestañas en tubo, los eyeliner líquidos y las sombras de ojos en polvo. La década de los ochenta supuso el principio del maquillaje tratamiento y se inició entonces una carrera de fondo que llega hasta hoy.

Con una buena base

En pleno siglo XXI, los maquillajes se sirven a la carta: antiarrugas, reafirmantes, hidratantes, para pieles grasas, secas, sensibles..., existe una gran variedad donde elegir el que mejor se adapta a las características de cada tipo de piel, pero en todos los casos el maquillaje ideal debe ser ligero y natural, proporcionar luz al rostro y respetar el color de la piel. Su objetivo es unificar, no enmascarar la tez. Sea cual sea el producto elegido, el resultado perfecto pasa por realizarlo sobre una piel limpia y bien hidratada, a ser posible con un producto ligero y libre de grasa que se absorba de inmediato y permita la aplicación de la base. La fórmula más fácil e infalible de elegirla es la siguiente: selecciona tres tonos de maquillaje y aplica cada uno de ellos con el dedo a lo largo de la mejilla sobre la piel desnuda: el que más se parezca al color de tu propia piel será el adecuado. Una vez elegido el tono, aplica una pequeña cantidad sobre tu rostro y extiéndela minuciosamente con los dedos o la ayuda de una esponja, asegurándote de que ninguna zona (incluidos los párpados, aletas de la nariz y borde de las orejas) quede sin extender.

El toque mágico


En stick, fluidos, en crema o con pincel incorporado..., los correctores constituyen el complemento ideal del maquillaje, además de una herramienta imprescindible para disimular las ojeras, camuflar las imperfecciones o iluminar las zonas más oscuras del rostro. Aplicados antes o después del maquillaje, deben difuminarse perfectamente extendiéndolos con la ayuda del dedo hasta fundirse con la piel y resultar imperceptibles. Existen en varias tonalidades, para adecuarse a todas las carnaciones, y sus fórmulas incorporan activos específicos que persiguen un ambicioso objetivo: mejorar la microcirculación cutánea, tonificar, descongestionar, etc., además de enriquecerlas con otras sustancias complementarias, como minerales, siliconas y difusores de luz que contribuyen a reducir la apariencia de fatiga y las ojeras.

Labios: brillo & color


Menos es más: trucos de maquillaje Las fórmulas actuales suman a las cualidades decorativas del lipstick propiedades tratantes que suavizan, protegen, alisan e hidratan los labios. Además, las nuevas barras incorporan una alta concentración de pigmentos para proporcionar un color más puro, así como nácares multirreflectores para aportar un plus de brillo; pero no siempre ha sido así, hace apenas una década, conciliar confort y larga duración en una barra de labios era una proeza difícilmente alcanzable. Su tecnología ha evolucionado mucho y hoy fijación e hidratación conviven en paz. En 2001, el lanzamiento de «Lipfinity», de Max Factor, supuso una revolución en las barras de larga duración, al incluir el envase dos productos complementarios, barra de labios y bálsamo hidratante; éste se aplica sobre el color tantas veces como se desee, para impedir que la piel de los labios se reseque. Hoy se ha generalizado esta categoría de productos.

Mácaras a la carta


Constituye uno de los principales ejes del maquillaje y, junto con la barra de labios, es el producto más utilizado por la gran mayoría de las mujeres. Las fórmulas de las máscaras actuales también incorporan sustancias tratantes, como ceramidas o ácido hialurónico, para proporcionarles vigor, nutrición, hidratación, flexibilidad..., además de añadir polímeros voluminizadores, microfibras alargadoras y sofisticados cepillos diseñados a la carta para curvar, separar o espesar cada pestaña... En esa vertiginosa carrera por conseguir las pestañas más largas, espesas, rizadas, fuertes..., los productos «dos en uno» están invadiendo el mercado. Se aplican en dos tiempos: primero una base que incorpora activos tratantes capaces de alisar la superficie de cada pestaña y rellenar sus diminutas fisuras; gracias al diseño de su cepillo, peina cada pestaña y la recubre de una película protectora. A continuación, el cepillo cargado de color, cuya misión es, además de maquillarlas, alargarlas, curvarlas y, en definitiva, multiplicar su tamaño.


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