¿Qué base de maquillaje (y cómo me la debo aplicar) según la edad que tengo?

Porque cada tipo de piel necesita un maquillaje y una técnica de aplicación, te desvelamos los trucos que no sabías.

Muchas veces hablo con mis amigas de que las chicas de veinte años parecen infinitamente mayores cuando están  maquilladas y, claramente, eso sucede porque se están aplicando una base que no les corresponde y lo está haciendo con una técnica que no es la adecuada

Y, seguramente ahora te estés preguntado, ¿pero cambia el sistema de aplicación? ¿y la base de maquillaje? Claro que sí, la piel está viva y como tal en constante evolución (por eso tampoco necesitamos la misma base cuando cambian las estaciones). Por ello, necesitamos adaptar sus tratamientos y productos a sus diferentes necesidades

Para ayudarte a desvelar la clave de cada franja de edad Eliecer Prince, National Make Up Artist de Guerlain, revela los trucos infalibles para sacar el máximo partido a tu fondo de maquillaje según la etapa de la vida en la que te encuentres. De esta manera potenciarás siempre tu belleza natural de una manera sencilla y sin artificios, es decir, sin el temido efecto máscara. 

 

Imaxtree

¿Cómo me maquillo a los 20?

Tu truco: DE DENTRO A FUERA

Se debe hacer un trazo vertical en el centro del rostro (donde más imperfecciones y rojeces se concentran) con ayuda de una brocha y concentrar la base allí donde se necesita más corrección, para luego ir  difuminando progresivamente hacia los extremos, dejando esa parte de la tez muy transparente, casi sin cubrir. 

Si tienes granitos o marquitas, a lo mejor, necesitas aplicar un corrector para potenciar el efecto cubriente. 

 

¿Cómo me maquillo a los 30?

Tu truco: DOBLE BASE


Tener siempre dos fondos de maquillaje – uno más claro y otro más oscuro –  es buena idea. Uno ha de ser del tono exacto de la piel y otro un poco más  oscuro. En invierno, el más intenso será el aliado perfecto del contouring, y  en verano, se convertirá en la base unificadora mientras que el más claro  será el perfecto  iluminador y corrector de ojeras, para un efecto ultra natural.

 

¿Cómo me maquillo a los 40?

Tu truco: TEXTURAS ULTRA LIGERAS

De esta edad en adelante, se debe huir del efecto máscara, que suma años.
Para evitarlo, es importante apostar por maquillajes satinados, y la base del centro hacia fuera con ayuda de una brocha en delicados movimientos de  vaivén que apenas rocen la piel.

 

¿Cómo me maquillo a los 50?

Tu truco: FÓRMULAS MULTIUSO


Cubriente, sí, pero también hidratante. Satinado, pero también protector. Es  la hora de pedirle más que nunca al maquillaje, y afortunadamente, existen bases enriquecidas con activos anti-edad y cobertura modulable.  En esta década, es buena idea aplicar siempre antes la hidratante por todo  el rostro, para un efecto satinado máximo o, en caso de piel muy seca, mezclar el maquillaje con dos gotas de aceite facial, para un aspecto jugoso  y fresco.

 

¿Cómo me maquillo a los 60?

Tu truco: UN TONO MÁS CLARO

No se debe tener miedo al cutis claro, ¡todo lo contrario! Una base en un tono un tono por debajo del color de la tez aporta luminosidad y es la manera de dulcificar los rasgos y conseguir una apariencia de piel fresca.

 

 

Ahora que ya sabes los trucos de profesional de un maquillaje perfeccionador y de acabado natural (que puedes combinar con el truco de backstage para conseguir los labios rojos perfectos) tan solo necesitas elegir la base de maquillaje que más se adapta a tu tipo de piel

Gloria Vázquez Sacristán

Gloria Vázquez Sacristán

Vivía dividida entre ser escritora, panadera o guionista de cine. No concibo la vida sin música, un verano sin libros, ni una buena conversación que no sea en torno a un plato de comida. Apasionada de la moda y la belleza desde pequeña, amante empedernida de los deportes de montaña y acuáticos, coleccionista de perfumes y tacones que no aguanto más de dos canciones. No recibí la llamada de la medicina, como le hubiera gustado a mis padres, pero sí sentí la necesidad de buscar el bienestar de los demás y a eso me dedico, humildemente, con mi pluma o mi teclado, desde aquí, todos los días.

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