4 soluciones efectivas para acabar con la ansiedad por comer

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Estrés, aburrimiento, preocupaciones en casa, en el trabajo... Son muchas las situaciones que pueden provocarnos un ataque de ansiedad y como consecuencia, ataque a la nevera. Evítalo con estos consejos que te dejamos.

Tener hambre es algo normal y forma parte de los procesos naturales del ser humano. Sin embargo, existe el hambre generado por la ansiedad y, si no sabemos controlarlo, nos puede traer problemas de salud. Esta vez, te daremos algunos consejos para evitar esta ansiedad.

El hambre por ansiedad es más bien un hambre “psicológico” debido a situaciones como el estrés, preocupaciones personales, laborales o, en ocasiones, al simple aburrimiento.

El diablo se viste de Prada
El diablo se viste de Prada

Más de una vez hemos estado sentadas en una silla estudiando un examen para el colegio, la universidad o para el máster. Ha llegado el momento en el que te has entretenido con una mosca y has decidido levantarte para ir a la nevera a ver si hay algo de picar. No tenías hambre, pero el aburrimiento ha podido contigo.

Estás teniendo un día duro en el trabajo y no puedes hacer otra cosa que teclear y mirar a la pantalla de tu ordenador ¿qué más podrías hacer?, bajar a la máquina y comprarte una bolsa de patatas para liberar esas ganas de querer gritarle a tu jefe. No tenías hambre, pero el estrés ha podido contigo.

Así podríamos seguir contando situaciones con las que te sentirás identificada pero mejor pasemos a ponerle solución a ese “hambre psicológico”.

Estos factores que hemos mencionado pueden hacer, según explica Marta Gámez, Directora Técnica de I+D de Nutrición Center (empresa de referencia en el asesoramiento nutricional en farmacias), que se ingieran mayor cantidad de alimentos a deshoras y sin control. En la mayoría de los casos, el estómago está saciado y no necesita alimento, pero en estas circunstancias comemos sin que exista realmente una necesidad fisiológica, pero sí psicológica.

El problema de los ataques de hambre por ansiedad es que, para conseguir satisfacerlos, recurrimos a alimentos calóricos y poco sanos. Está claro que por aburrimiento o estrés no nos prepararíamos una ensalada. Esta práctica se puede evitar si aprendemos a controlarlos y a reconocer esas situaciones de estrés y nerviosismo y empleamos mecanismos adecuados para calmar esa necesidad psicológica.

Hotel Chevalier
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¿Quieres saber algunos trucos a los que puedes recurrir cuando aparecen esos ataques de hambre psicológicos? Aquí te dejamos algunos:

1-    Hacer ejercicio. Es imprescindible mantener la mente ocupada. Salir a hacer ejercicio es, aparte de la opción más sana, una de las opciones que más conseguirá que liberes ese estrés y, aunque durante el ejercicio, pienses en tus problemas, una vez llegues a casa te sentirás más libre y realizada.

2-    Beber agua. Te levantas de la silla, vas a la nevera, la abres y, efectivamente, ves eso que andabas buscando, chocolate. Lo que tendría que hacer tu cabeza en ese momento es pensar en el arrepentimiento tras haberte comido 4 onzas de chocolate. Para evitar la tentación, desvía mejor tu mirada al agua, bebe tranquilamente dos vasos bien llenos, verás cómo esas ganas de comer se te han quitado por estar llena de líquido.

3-    Masticar. Para calmar tu ansiedad de comer guarrerías opta por comer cosas sanas, como una manzana, chicle (es la mejor opción porque es la que más dura) o zanahoria. La cosa es tener la mente ocupada.

4-   Leer. Siempre es un buen aliado para la ansiedad. En cuanto te metes en la historia se te pasan esas ganas de atacar la nevera.

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