Esta es la dieta que sigue Gisele Bündchen que tú puedes copiar

Gisele Bündchen ha declarado en múltiples ocasiones su amor por el yoga, la meditación y la alimentación equilibrada, hábitos con los que consigue una figura de infarto. Conoce de primera mano los secretos de su dieta.

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Los secretos para tener el cuerpo de Gisele Bündchen, la modelo mejor pagada según la revista Forbes, han salido a la luz. Y no se trata de una dieta milagro o de productos estrella, es mucho más fácil que todo eso: eliminar la cafeína, el azúcar refinada así como las harinas procesadas. Los tomates, pimientos, champiñones y berenjenas, se consumen con precaución ya que son inflamatorios. Así lo ha contado Allen Campbell, el chef personal de la familia Brady-Bündchen. También ha contado que tanto la modelo como el quarterback de los New England Patriots, Tom Brady, son muy exigentes a la hora de comer.

Sí a lo orgánico

"El 80% de lo que comen son verduras y cereales integrales como: arroz, quinoa, y judías. El otro 20% son carnes magras: pato de vez en cuando y pollo. En cuanto a pescados, sobre todo salmón. Tom no come plantas herbáceas. Así que nada de tomates, pimientos, setas o berenjenas. Uso tomates de vez en cuando, pero puede que una vez al mes", ha contado Campbell, el chef personal de la mediática pareja. También aseguró que todo lo que se consume en el hogar la mediática pareja es de origen orgánico.

Los secretos de una alimentación sana

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Otro de los secretos de la dieta de la top model brasileña que solamente cocina con aceite de coco. El de oliva lo consume únicamente crudo y la sal que usa es del Himalaya. La única fruta que se permite Gisele es, sorprendentemente, el plátano que pese a su alto aporte calórico parece sentar a las mil maravillas a nuestra top, esta fruta tropical resulta de mucha ayuda para recuperar fuerzas y si se consume después de realizar ejercicio, aumenta la capacidad de resistencia ya que aporta una excelente combinación de hidratos de carbono y potasio, ambos necesarios para la actividad muscular. De hecho, muchos deportistas lo toman antes o durante la competición.

Además aporta vitaminas del grupo B, esenciales para la producción de energía en las células. Un plátano mediano procura el 20% de la vitamina B6 que se precisa al día y el 12% del ácido fólico. Además estas vitaminas protegen los sistemas inmunitario y nervioso. 

Podríamos decir que la dieta que sigue la modelo es macrobiótica. La macrobiótica concibe la cocina como la antesala de la felicidad. Algunos la han llamado “la alimentación inteligente”, ya que engloba un estilo de vida que nos ayuda a comprender las leyes de la naturaleza y sus manifestaciones para beneficiarnos de ellas.

Dieta macrobiótica

En su libro “Macrobiótica moderna” Simon G. Brown explica que la macrobiótica es una dieta amplia y variada que incluye, principalmente, cereales, verduras y pescado, legumbres, semillas y frutos secos. Muchas son las personas que aseguran que tras seguir esta dieta por un tiempo han recuperado no solo la figura, sino también la salud. En la dieta macrobiótica puedes comer lo que quieras, siempre y cuando sepas cómo te va a afectar ese alimento y tengas la seguridad de que será beneficioso para tu salud, pero al estar basada en carbohidratos complejos, las comidas proporcionan una gran cantidad de energía sostenible y una gran resistencia. Además esta dieta es de índice glucémico bajo, por lo que contribuye a que tengas un nivel estable de azúcar en la sangre y te ayuda a bajar de peso con facilidad a la vez que proporciona una energía emocional estable.

La dieta macrobiótica mantiene que cuando comes alimentos vivos, absorbes su energía y de este modo puedes modificar la tuya y beneficiarte de la energía curativa de cada alimento. Pero es fundamental hacerlo de manera equilibrada.

Un día comiendo macrobiótico

Puedes desayunar una crema de arroz integral y acompañarla de alguna infusión que no tenga teína ni cafeína. Para comer, un plato de arroz integral acompañado de verduras de temporada y aliñado con salsa de soja o ciruela umeboshi.

A media tarde, opta por una pieza de fruta, semillas, pasas o frutos secos.

Cena una sopa de miso, verduras salteadas junto a algo de pescado fresco y  quinoa u otro cereal entero.

Recuerda que la dieta macrobiótica huye de los extremos, por eso debes ser tú quien aprenda a escuchar a tu cuerpo y darle aquello que necesita.

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