Evita las tentaciones al comer fuera de casa

Si a diario comes o cenas fuera de casa, habrás notado que los menús del día empiezan a saturarte y la idea de que no te alimentas de forma sana ronda tu cabeza. Te ayudamos.

Evita las tentaciones al comer fuera de casa

Demasiadas salsas, harinas, postres que en casa no tomarías, tal vez alcohol, siempre ese pan calentito y crujiente mientras esperas cada plato… Además acabas hinchado y demasiado lleno para seguir trabajando con la cabeza al 100%. Y si encima tienes que perder peso… ya ni te cuento. Pasamos con el tiempo a intentar pedir al camarero que nos ponga sólo un plato, bien una ensalada completa y ya está, o bien una carne o pescado a la plancha con un poco de ensalada de guarnición. Si estás solo sí que lo puedes hacer, pero, si comes acompañado, y según con quién estés, ya es más complicado, pues te ves a veces forzado a pedir como los demás, para seguir su ritmo, para no quedar mal o para no hacerle sentir mal al otro si eres tú el que invita, pues no se atreverá ni a pedir vino.

Pero llega un momento en que lo que realmente empieza a preocuparnos ya no es qué pedir hoy de la carta, sino la duda de si estoy maltratando mi cuerpo, de si estoy comiendo sano. Saber si esa pesadez en mis digestiones, esa hinchazón o ardores que tengo cada vez más a menudo y que parcheo como puedo con antiácidos, me están metiendo en un círculo insano del que no sé cómo salir. Habrá que empezar a pensar entonces en cambiar la elección en el menú, la forma de cocinar esos alimentos y aprender a digerirlos mejor para que dejen de ser una simple fuente de energía y que pasen a ser nutrientes de nuestro cuerpo. Que nos aporten lo que realmente necesitan nuestras células y que no sean una agresión para nuestra salud.

Lo más importante de todo, y además con mucha diferencia, es masticar. Es la clave para poder digerir correctamente el alimento y poder aprovechar sus nutrientes. El almidón, presente en el pan, la pasta, patatas, arroz, legumbres y cereales, es un grupo de azúcares que sólo se digiere con la ptialina, la amilasa, sustancia que está en la saliva y que es la encargada de romperlo para que pase al estómago ya digerido. Si llega al estómago sin digerir, sin masticar suficiente, ese almidón va a fermentar, a producir un montón de gases que te hinchan, que irritan la pared del digestivo, que se inflama. E inflamación quiere decir retención de líquido. Y esa retención de líquido hace que subas de peso y que la grasa se deposite más fácil en tu cuerpo. Toda esa hinchazón, esa retención de líquido y ese depósito de grasa se evitan… masticando.

Masticar es clave... sobre todo si comes fuera.

comer fuera de casa

Como norma, al mediodía deberíamos intentar comer de forma equilibrada: verduras o ensaladas (vigilando el aceite) y carne o pescado (destacando la plancha o el horno más que los empanados y fritos), o platos únicos de pasta, arroz, legumbres o guisos de patata, pero estos siempre… ¡¡bien masticados!!

El aceite es una fuente importantísima de salud, mayor cuanto mejor sea ese aceite, pero nunca olvidemos que es la principal fuente de calorías. Una cucharada de aceite son unos 14 gramos de aceite, o sea unas 126 calorías. Habrá que vigilar la cantidad de aceite que nos ponemos si no queremos que esa ensalada o verdura nos engorde y que deje de ser tan sana. ¿Y de postre? Intenta no tomar postre en un restaurante, mejor una infusión o café, o en todo caso un yogur no azucarado. El yogur, de postre, consigue un menor índice glucémico del conjunto de la comida en comparación a si tomamos una fruta. Y así, de paso, introducimos una dosis de calcio, que también es importante.

Es mucho más peligrosa la cena. En teoría debería ser más ligera que la comida, pero fuera de casa se presta más a lo contrario y muchas veces acompañada de vino y copas. Si este es el caso, ya no debemos pensar tanto en calorías sino en reducir el azúcar, el pan, patatas, arroz, pasta, harinas… o sea, los hidratos de carbono. Cuantas más calorías cenemos procedentes de la grasa y/o alcohol, menos azúcares, menos hidratos tenemos que comer en esa cena, pues son estos los responsables de que las calorías ingeridas se conviertan en grasa en nuestro cuerpo. Si por el contrario podemos cenar ensaladas vegetales, verduras a la parrilla, arroces (sushi, ensalada de arroz…), pasta con verduras… es decir, más vegetales que animales, habrá que pensar en calorías y vigilar mucho la cantidad de aceite y mejor sin, o casi sin, alcohol.

En resumen, lo más importante y con diferencia es masticar, triturar en la boca antes de tragar. Intentar equilibrar las comidas, siendo importantísima la moderación, y el día en que no puedas ser moderado por exceso de picoteo, grasas y alcohol, entonces pocos o ningún alimento rico en hidratos de carbono, en azúcares.

Cara a cara con nuestro nutricionista

nutricionista

Por el Dr. Jesús Vázquez Laguna, miembro de Saluspot, médico titulado en Nutrición, Dietética y Dietética Terapéutica por la Universidad de Nancy (Francia) y titulado en Nutrición Deportiva por la Universidad de Toulouse (Francia).

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