Grasas malas y buenas, ¿cómo distinguirlas?

La grasa es un nutriente básico de la dieta, tan importante como las proteínas o los hidratos de carbono. Pero, ¿son todas iguales?

Grasa mala y buena, ¿cómo distinguirlas?

La grasa es un nutriente básico de la dieta, tan importante como las proteínas o los hidratos de carbono. Eso sí, consumida en exceso puede ocasionar importantes problemas de salud.

 

A pesar de ser básicas en la alimentación, las grasas son las grandes enemigas de cualquier persona que hace dieta. ¿Por qué? La respuesta es fácil: no quemamos la energía que consumimos al tomarlas y esto hace que se acumulen en el cuerpo, lo que produce sobrepeso.

 

Por lo tanto, el problema no está en las grasas en sí mismas, sino en la cantidad que tomamos cada día y el tipo de grasas, ya que no todas son iguales. En una dieta de unas 2.000 kcal. se recomienda que entre el 25 y el 30% de las calorías provengan de las grasas, es decir unos 65 gramos al día como máximo. Eso sí, deben ser grasas buenas (monoinsaturadas o poliinsaturadas).

Grasas buenas

Son las grasas insaturadas y ayudan a cuidar el corazón. Dentro de este tipo de grasas están las poliinsaturadas y las monoinsaturadas.

 

- Grasas poliinsaturadas son esenciales y el organismo no las genera por sí mismo, por lo que es necesario  tomar alimentos que contengan esta sustancia. Dentro de este grupo están las grasas omega 3 (presentes en los pescados grasos –azules- y los aceites de pescados y marisco, en los aceites de semillas y en las verduras de hoja verde) y omega 6 (lo tienen los aceites vegetales de semillas, como el de girasol o el de soja).

 

- Grasas monoinsaturadas: previenen enfermedades cardiovasculares ya que incrementan los niveles de colesterol bueno (HDL) que se encargan de acabar con el exceso de colesterol malo de nuestros tejidos.

 

El aceite de oliva es uno de los alimentos que más grasas monoinsaturadas tiene, aunque también hay otros alimentos como frutos secos o el aguacate ricos en este tipo de grasas.

Grasas malas

En este grupo están las grasas saturadas y las grasas trans. A diferencia de las anteriores, estas grasas aumentan los niveles de colesterol malo (LDL) y, en el caso de las trans, además reducen los de colesterol bueno (HDL).

 

¿Cómo distinguirlas? Los productos derivados de fuentes animales suelen tener más grasas saturadas que los que proceden de las plantas.

 

Las grasas saturadas suelen ser sólidas a temperatura ambiente, mientras que las menos saturadas suelen ser líquidas.

 

Las carnes más ricas en ácidos grasos saturados son: la de cerdo y la de bovino.

 

La mantequilla está entre los ingredientes con más contenido en estas grasas, junto a ella están algunas margarinas, la leche entera, sus derivados y el queso.

 

Las grasas trans son aún más nocivas para el organismo que las saturadas ya que además de aumentar los niveles de colesterol malo, disminuyen los de colesterol bueno.

 

Este tipo de grasas se producen al alterarlas químicamente con un proceso llamado hidrogenización para que los productos que las contienen –algunas galletas y productos empaquetados- se conserven mucho más tiempo.

 

Para evitarlas debes leer las etiquetas de los productos que compras y evitar todos aquellos que lleven “grasas hidrogenadas” o “parcialmente hidrogenadas”.

Etiquetas: grasas

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS