La obesidad, en nuestro cerebro

Con 502 millones de obesos en todo el mundo, la obesidad es la epidemia del siglo XXI. Un estudio demuestra que estas personas tienen “cicatrices” en el cerebro.

Obesidad en el cerebro

Con 502 millones de obesos en todo el mundo, la obesidad es la epidemia del siglo XXI. Un estudio demuestra que estas personas tienen “cicatrices” en el cerebro.

La obesidad ocasiona cambios importantes en el organismo, que van más allá del excesivo depósito de grasa. Dos estudios publicados en la revista americana “The Journal of Clinical Investigation” constatan que las personas obesas sufren alteraciones en los sistemas de mantenimiento de balance energético y cierta inflamación en los tejidos cerebrales.

Cicatrices en el cerebro

Investigadores de la Universidad de Washington (Estados Unidos), analizaron esta inflamación en el hipotálamo en roedores con obesidad inducida por la dieta y vieron que aparece las primeras 24 horas, tras comenzar una alimentación rica en grasas.

Aunque al principio un cambio en la dieta puede acabar con esta inflamación, si se sigue con una alimentación basada en un exceso de grasas, se vuelve permanente. También apareció gliosis, una especie de cicatriz en el cerebro.

Se comprobó que esta cicatriz también estaba en los cerebros de las personas obesas. Por lo tanto, el estudio constató que la obesidad está estrechamente relacionada con daños neuronales en una zona del cerebro fundamental para el control del peso.

Otro estudio, realizado por investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Central y la Escuela de Medicina de Harvard –ambos en Estados Unidos-, demostraron que los roedores obesos, además, sufrían cambios en el hipotálamo que afectaban al recambio neuronal, una de las zonas que controlan el peso y el hambre.

Aunque, eso sí, los roedores con los que se experimentó mostraron que los cambios en esta parte del cerebro no tenían nada que ver con la obesidad inducida por la dieta.

¿Por qué cada vez hay más obesos?

La comida rápida parece que es la principal culpable de que la obesidad se haya convertido en una epidemia.

Y una de las causas por las que cada vez comemos peor es el trabajo. Un estudio sobre hábitos alimenticios publicado en “PLoS Medicine”, demuestra que las personas que trabajan por turnos tienen más riesgo de sufrir enfermedades como obesidad y dibatetes tipo 2.

En Europa la cifra de trabajadores que no tienen un horario laboral fijo está entre el 15 y el 20% de la población activa. Esta falta de horarios establecidos complica la alimentación. En estos casos, es más fácil recurrir a los precocinados o al fast food, que además suelen ser más económicos que la comida sana y están buenos.

Por eso, los expertos piden a los gobiernos que tomen medidas para mejorar nuestros hábitos alimenticios y que resulte más barato comer sano que fast food.

Y tú, ¿qué opinas?

¿Te parece que los gobiernos deberían hacer algo para que comamos mejor? En Dinamarca, por ejemplo, se ha creado un impuesto que grava las comidas con más grasas saturadas. ¿Te parece que esta medida se podría implantar aquí?

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Etiquetas: grasas

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