Llega el impuesto de las grasas

Dinamarca es el primer país del mundo que ha introducido un impuesto a las grasas saturadas. El IVA de las grasas, como se conoce popularmente, ha provocado mucha polémica y una auténtica avalancha en la compra de víveres en los supermercados.

grasas

Dinamarca es el primer país del mundo que ha introducido un impuesto a las grasas saturadas. El IVA de las grasas, como se conoce popularmente, ha provocado mucha polémica y una auténtica avalancha en la compra de víveres en los supermercados.

El nuevo impuesto –ya vigente- grava con 16 coronas (2,15 euros) aquellos alimentos que su contenido en grasa saturada exceda el 2,3 %: alimentos preparados, carnes magras, quesos, mantequilla, pastelería e incluso precocinados están en el punto de mira. Según defienden los gobernantes daneses, en diez años habrán aumentado la esperanza de vida una media de 5,5 días, unos números que muchos critican de ridículos.

Los detractores afirman que se trata de una medida recaudatoria sin más y que no cambiará los hábitos alimentarios, como demuestra el hecho de que días antes estos productos se agotaran en los supermercados. También pretenden reducir el número de obesos, un mal que Dinamarca parecía haber esquivado hasta ahora: sólo tienen una tasa de un 10%, frente al 20% de países como Reino Unido. Y no será el único: Hungría estudia aplicar un impuesto parecido a las hamburguesas.

¿Tan malas son las grasas?

Grasas

Son las malas de la película de cualquier dieta. Sin embargo, las grasas son necesarias: el organismo las necesita para funcionar bien. Transporta las vitaminas liposolubles, participa en la formación de determinadas hormonas, regula la temperatura corporal, suministran ácidos grasos esenciales…

La Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA) da unos números que nos pueden ayudar a orientarnos. Una mujer sana que consuma 2.000 calorías al día y haga deporte con regularidad puede absorber entre 75 y 88 gramos de grasa al día sin problemas. Sin embargo, no todas las grasas son iguales.

Por un lado, existen las grasas saturadas, que poseen carnes rojas, lácteos, huevos… ¿Cómo reconocerlas? Si no se calientan, son sólidas. Pueden aumentar nuestro colesterol y producirnos problemas circulatorios, pero es necesario consumirlas en pequeñas cantidades porque tiene grandes cantidades de vitaminas A y D.

Las grasas insaturadas –se muestran como líquidas a temperatura ambiente- ayudan a prevenir problemas del corazón y a regular los niveles del colesterol: se encuentran en el aceite de oliva, el aguacate, las aceitunas, las nueces o las almendras.

Por último, están las grasas trans, generadas por procesos tecnológicos de transformación o hidrogenación, que debes intentar no consumir: elevan el colesterol, alteran el metabolismo, favorecen la resistencia a la insulina…

Etiquetas: colesterol, grasas

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