Más dietas absurdas

Ahora que viene el verano, no cesamos en nuestra precipitación hacia el ridículo y nos ponemos a hacer dietas al tuntún, pero más nos valdría, a estas alturas, ponerle un cirio a nuestro santo o santa favorito.

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Charlotte Olympia vintage

La gente ahora se hace mucho el TEST DE INCOMPATIBILIDAD (o intolerancia alimenticia o como se diga). Todo el mundo se hace ahora este test y siempre, sin remedio, pagues el dinero que pagues por el test (y no suelen ser baratos) la incompatibilidad pasa por:

- Dejar la cafeína

- Dejar el alcohol (lo cual es equivalente a decir que si te pegas con un ladrillo en la cabeza, te la destrozas).

- Dejar los lácteos.

- Algunas veces, para despistar, te dicen que dejes, por ejemplo, el tomate (lo cual no tiene mucho sentido).

- Y casi seguro, seguro, te dicen que tienes incompatibilidad al gluten.

Ahora todo el mundo tiene incompatibilidad al gluten, que es lo mismo que decir que eres incompatible con la vida misma, porque, no nos engañemos, el gluten ese está por todas partes.

Ya nadie come gluten. Todo se arregla dejando el gluten, o sea, dejando de comer, porque insisto está por doquier.

Alcalinizarse

Todo el mundo busca ahora eso, alcalinizarse. Yo no sé exactamente qué es ni para qué sirve (porque esta es otra: para entender muchas de las dietas actuales tienes que haberte sacado el MIR, porque si no no hay manera, hija) pero la gente se alcaliniza ahora mucho a base de beberse, en ayunas, de madrugada, un vaso bastante caliente de agua con un limón exprimido y dos cucharadas de vinagre de manzana (que se ha puesto de moda). Es una auténtica tortura, vivirás alcalinizado, pero torturado.

El jengibre

Se ha puesto de moda, el jengibre va bien para todo, todo el mundo habla del jengibre, para todo. Lo que hace diez años fue la aloe vera, hoy es el jengibre. Es la panacea, el santo grial, el mesías.

Las infusiones

Es la sección del supermercado que más ha crecido de un tiempo ha esta parte. Lo está fagocitando todo. Antes había manzanilla para el estómago, tila para los nervios y té para todo lo demás (y en España nadie bebía té, conste en acta). Ahora las posibilidades de infusionar son infinitas, como infinitas son las cartas de gintónics. Las cartas larguísimas de gintónic son como la ley seca, porque cuando has acabado de leerla ya se te han pasado las ganas de beber alcohol. 

Productos eco o de kilómetro cero

Tela marinera también. Hay que comer lo que tienes a mano. Esa es la teoria de los productos de kilómetro cero. Yo tengo un amigo que no come plátanos, por ejemplo, porque en su Toledo natal “no se hacen”. Es flipante.

Esta teoría dietética ha hecho que la gente vaya al Noma, un restaurante de Copenaghen, pague 400 eruos por el cubierto, para acabar comiendo salmón ahumado, musgo y raíces. Que es lo único que se hace por aquellos parajes. Y de plátanos nada de nada.

El resultado de todo esto

Es que te tiras pedos. Este tipo de dietas, a base de zumos verdes, jengibre y demás patrañas, facilitan el tránsito intestinal y provocan gases. Hay que valorar si es mejor vivir un poco menos saludablemente o que los demás mueran gaseados. Hay que valorarlo muy seriamente. 

Etiquetas: dietas rápidas

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