¿Probióticos o prebióticos?

Hoy en día vemos alimentos enriquecidos con probióticos o prebióticos, pero realmente no sabemos lo que nos aportan en nuestro día a día: ¿es así?

¿Probióticos o prebióticos?

Ya sabes que tu cuerpo es el paraíso para infinidad de bacterias, pero raramente les ponemos nombre. Sin embargo, desde hace años los anuncios de yogures nos empezaron a alertar sobre el tema. Ellos nos descubrieron que los probióticos existen y que son muy beneficiosos para nuestra flora intestinal. Pero eso no se queda ahí: cada vez más firmas de belleza los incluyen en sus investigaciones... E incluso hablan de prebióticos. Descubre el porqué.

 

 

Pero, ¿qué son?

«Según la OMS, los probióticos son microorganismos vivos (...) que pueden aportar beneficios para la salud. Se trata de bacterias o levaduras presentes en alimentos, medicamentos o suplementos dietéticos» afirma Carlota Soler, directora de Formación de Anne Möller. ¿Su misión? Contribuyen a mejorar la salud intestinal y la función inmunitaria de tu organismo. Según Cristina Rodríguez, licenciada en Nutrición del Instituto Médico Láser, tienen un problema: no es tan fácil que esas bacterias lleguen vivas a donde tienen que actuar. Ahí aparecen los prebióticos:«No son organismos vivos, sino un tipo de fibra no digerible (...) que estimula el crecimiento de los microorganismos beneficiosos», dice Soler.

 

 

En el intestino hay más de 100 millones de neuronas

¿En qué nos beneficia el probiótico y el prebiótico?

Probiótico viene del griego y significa “a favor de la vida”. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), los probióticos son microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del organismo del huésped que habita. Por su parte, prebiótico es un hidrato de carbono que el organismo no puede digerir, pero que, tras ser fermentados en el tracto intestinal, son utilizados como alimento por alguna bacteria “buena” como son los probióticos para crecer y aumentar en número, con lo que, el prebiótico es el alimento del probiótico. En ocasiones, si no tenemos suficientes prebióticos en la flora intestinal, tomar probióticos no nos resulta como esperábamos.

¿Dónde encontrarlos de forma natural?

Los probióticos están en el yogur, leches fermentadas, chucrut (plato alemán con repollo) o miso (alimento japonés con alto contenido antioxidante). Los prebióticos se encuentran en vegetales ricos en fibra como plátanos, alcachofas o ajos. La nutricionista afirma que el problema es la cantidad insuficiente de bacterias vivas que llegan al intestino. A esto hay que sumar que «la piel es el último eslabón que nuestro metabolismo alimenta y es muy importante complementarlo con aplicación por vía tópica». 

 

 

 

¿El futuro? Los simbióticos: combinan probióbicos y prebióticos para optimizar el ciclo de las bacterias

¿Qué es eso de flora intestinal?

También llamada microbiota últimamente por los científicos, puede pesar sobre 2 kg, su composición es muy parecida en la mayoría de las personas, pero dos terceras partes son específicas en cada uno de nosotros.

Los últimos estudios de la Sociedad Española de Prebióticos y Probióticos (SEPyP) señalan que modificar la microbiota o flora intestinal con la ayuda de probióticos y prebióticos ha resultado eficaz en casos de celiaquía, fibrosis quística, obesidad, procesos cardiovasculares, trastornos de comportamiento como el autismo, mejorando no solo sus procesos digestivos, también su calidad de vida.

¿Por qué tenemos un desequilibrio intestinal?

En muchas ocasiones por una mala alimentación, diarreas, uso de laxantes, resultado de algún antibiótico, infecciones, estrés, procesos inflamatorios o enfermedades autoinmunes principalmente…

El 70-80% de nuestras defensas provienen del sistema digestivo con lo que, si queremos tener un buen escudo, debemos de reforzar dichas defensas y para eso, ayudarnos con algún suplemento que tenga tanto probiótico como prebiótico es una buena alianza.

Aplicaciones en la piel

Raquel González, responsable de Medik8, asegura que sus funciones respecto a la dermis son dos: compensar su pH y regular. Sus mecanismos de defensa (por ejemplo en los tratamientos de acné). Cayetano L. Gutiérrez, director de Skinclinic, va más allá y afirma que «reducen los signos visibles de envejecimiento mediante la reactivación de células de la piel y la inducción de la producción de moléculas (...) tales como el colágeno o el ácido hialurónico». Además controlan la formación de melanina y mejoran el estado de las pieles estresadas. Hay gamas como Rosâge, de Anne Möller, que los incluyen para proteger y defender la piel mientras se encargan de reparar su ADN.

Cremas pro/prebióticas: guía de mantenimiento

La técnica ya está muy depurada y no resulta complicado que permanezcan estables dentro de su frasco (lo esencial es que sus conservantes sean libres de alcohol para evitar que afecte a los prebióticos). ¿Qué debes hacer? Mantenerlos a menos de 25º (si es necesario, guárdalos en la nevera junto a tus yogures.)

 

 

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