Así puedes engañar a tus ganas de picar entre horas

Aunque hayamos desayunado, a eso de media mañana nuestros instintos se despiertan, de pronto nuestro olfato se hace más sensible captando los olores comestibles del entorno y nuestro estómago parece pedirnos, con carita de perro abandonado, que le echemos algo que lo entretenga. Vamos al rescate.