Alopecia femenina: ¿por qué siguen existiendo tabúes sobre este problema? ¿Cuáles son sus causas y soluciones?

El caso de Jada Pinkett y los pasados premios Oscar han visibilizado esta cuestión, sobre la que todavía existen muchos tabúes y prejuicios.

Obviando la polémica que se ha desatado con la reacción de Will Smith, lo que se puso de manifiesto durante la pasada ceremonia de los Oscar es que la alopecia también es cosa de mujeres y que no tiene que ver con la edad. De hecho, según Teresa Climent, farmacéutica y Technical Manager de Nuggela & Sulé, la alopecia androgénica suele afectar hasta a un 25-30% de las mujeres de todo el mundo. En nuestro país, alrededor de un 20% de mujeres entre 30 y 40 años padece algún grado de alopecia, aunque sea bajo. El origen es principalmente genético y hormonal y surge porque se incrementan los niveles de hormonas masculinas (andrógenos) que actúan sobre los folículos predispuestos genéticamente dando lugar a una miniaturización de los mismos. También puede estar asociada al déficit de vitaminas, oligoelementos como el hierro o al síndrome del ovario poliquístico.

Las zonas más afectadas son la región frontal, central y parietal, donde comienza a haber una pérdida muy notoria de la densidad del cabello. Si no se instaura un tratamiento adecuado y específico, lo habitual es que la patología empeore produciendo zonas despobladas o calvicie”, señala también Teresa.

Estigma y afectación emocional

La alopecia (en cualquiera de sus variantes) suele afectar en mayor medida a la autoestima de las mujeres que de los hombres. Esto es así porque el pelo siempre se ha asociado a la feminidad y a la identidad, y perderlo puede hacer sentir que eso se ha perdido o se desvanece. Además, en una sociedad que sigue juzgando y cuestionando a las mujeres por su aspecto físico, mientras que para los hombres este problema puede suponer un complejo más, para las mujeres puede ir mucho más allá. La aceptación suele tener varias fases, desde la negación hasta pasar por el enfado y la tristeza, aunque finalmente llega la aceptación y el empezar a buscar soluciones para ayudar a volver a sentirse bien y sin complejos.

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¿Tiene solución la alopecia?

Antes de nada, debemos analizar el tipo de alopecia que presenta cada paciente, siendo los médicos especialistas en Tricología los más adecuados para realizar esta valoración. Un aspecto importante para saber si una paciente se puede someter a un injerto capilar es conocer si la alopecia está estabilizada o no. 

Para la alopecia común (androgénica), una de las técnicas más utilizadas es el trasplante capilar de rasurado parcial. Gracias a esta metodología se puede realizar un trasplante capilar sin necesidad de rapar toda la cabeza, sino solo una pequeña ventana en la zona de la nuca, que se puede tapar con el resto del cabello. “Esta es una gran solución ya que muchas mujeres no están dispuestas a verse totalmente sin pelo”, afirma el doctor Carlos Portinha, Chief Clinical Officer del Grupo Insparya. “En el caso de las mujeres un injerto no siempre es la única opción. A veces también hay tratamientos médicos  como la mesoterapia capilar, el plasma rico en plaquetas, o tratamientos específicos para alguna patología como los trastornos tiroideos o déficits de hierro” añade.

En cuanto a la alopecia areata, causada por una enfermedad autoinmune, el tratamiento es totalmente diferente. De los más utilizados son los corticoides (tópicos, infiltrados, sistémicos), inmunosupresores, inmunoterapia de contacto, o tratamientos biológicos, entre otros. Y tampoco debemos olvidarnos de las soluciones cosméticas… Como señala Teresa Climent, “es fundamental el uso de champús fortalecedores que ayuden a aportar volumen y estimular el crecimiento del cabello para mejorar el seguimiento de los tratamientos farmacológicos”.

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