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Estrés y pelo: cómo combatir la caída y recuperar el equilibrio

Los períodos en los que estamos más tensos y nerviosos pueden acarrear una caída intensa de nuestro pelo, además de problemas en el cuero cabelludo. Calmarnos es la solución, pero luego debemos resolver los daños causados.

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M.ª José Llata, directora de Peluquería Llata Carrera en Santa Cruz de Bezana (Cantabria) y experta en tratamientos capilares, nos explica cómo revertir los daños del cabello.

Cuando pasamos una temporada estresados, el cuerpo comienza a mostrar los signos de que algo no funciona bien y uno de los primeros en manifestarse es la caída del pelo. Pero a este síntoma se le pueden añadir otros como la irritación y picazón del cuero cabelludo. “La caída del pelo por causas emocionales se debe a un grupo de hormonas que generamos cuando estamos excesivamente nerviosos durante un espacio de tiempo prolongado. Estas hormonas inciden acusadamente sobre los folículos pilosos, impidiendo que funcionen correctamente y facilitando que el pelo se desancle. Otra de las causas es que los folículos pilosos están rodeados de una importante red de fibras nerviosas, responsables de que funcionen ciertas sustancias que regulan de forma indirecta el crecimiento del pelo”, asegura M.ª José Llata.

Por tanto, para frenar la caída lo primero es solucionar las causas que la provocan, aunque mientras tanto podemos mitigar los efectos, sobre todo, sobre el cuero cabelludo que debilitan las fibras capilares. “Cuando el pelo cae o el cuero cabelludo está irritado debemos actuar con la máxima eficacia y delicadeza. En mi salón me gusta recurrir a tratamientos sumamente respetuosos y que funcionan muy bien como las aguas termales y los lodos y barros. Hidratan, calman y aportan aceites minerales que nutren el pelo y lo reequilibran. Todos los protocolos favorecen además la circulación y el riego sanguíneo para revitalizar aún más la fibra capilar”, explica la peluquera.

Magdalena Fraj

Magdalena Fraj

Periodista de vocación, amante de la moda y 'beauty junkie'. Con 5 años me convertí en la estilista de mi madre y en ese momento descubrí lo que quería hacer con mi vida. Soy de las que todavía siguen viendo 'Sexo en Nueva York' en bucle y que aún suspiran por un libro en papel. En mi tiempo libre me pierdo por las calles de Madrid en la búsqueda de los mejores restaurantes italianos.

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