Conoce a Patricia Tranvouëz, el ojo de Kenzo Parfums

Es el tipo de persona que no deja indiferente. Sonriente, abierta y con una alegría contagiosa que transparece en cada movimiento, la directora general de Kenzo Parfums, la francesa Patricia Tranvouëz, desprende seguridad. Es un modelo para cualquier emprededor (y persona).

Kenzo

Con su primer salario se compró una falda amarilla con flores gigantes de Kenzo. Patricia Tranvouëz ignoraba en aquel entonces hasta qué punto la marca de lujo, fundada en 1970 por el respetadísimo diseñador japonés Takada, cambiaría su vida. Con motivo de la presentación de la nueva (y atrevida) fragancia Kenzo World, la directora de la prestigiosa sección de perfumes de la casa desvela su experiencia y los valores que pretende defender.

Su trayectoria en Kenzo empezó hace apenas siete años. Apasionada por la moda, la belleza y las “bellas marcas” según sus propias palabras, se adentró de lleno en el mundo de la marca, conocida por su arte inconformista. Desde el año 2011, Kenzo, ayudada por sus dos creadores, Carol Lim y Humberto Leon, ha dado un giro tremendo y se reposicionó como una firma moderna y audaz. Patricia Tranvouëz había vivido una experiencia asiática de nada menos que tres años antes de integrar la dirección de empresas del sector, de ahí su compenetración con Kenzo. Pasó a crear desde cero una línea de productos para el cabello para la marca Dove antes de ser la cabeza de una de las empresa referencias en belleza, Sephora, durante siete años.

En su día a día, Tranvouëz vela por transmitir valores universales, entendidos y compartidos por todas las mujeres, capaces de trascender cualquier frontera. La alegría, la capacidad de ser quien uno quiere ser, la libertad, el atrevimiento, la audacia, son tantos valores que respeta, ha integrado y pretende plasmar como dirigente. Pese a tener un puesto extremadamente relevante, destaca la importancia del trabajo en equipo, tan o más importante que el individual: “Creo que cuando uno tiene la oportunidad de dirigir una gran casa, es necesario tener la humildad de guardar en mente que solo estamos temporalmente, que la marca ha sido creada por personas extremadamente talentosas. Toca hacer vivir este espíritu pensando en que estaba aquí antes de su llegada, y estará después”. ¿Su reto? “Ser perfectamente consciente del capital, de la identidad de la marca, de todo lo que realizaron los creadores, y de saber plasmar este arte de forma contemporánea y memorable. Respeto mucho este ADN pero desde luego, haría mal mi trabajo si, por una parte, no respetara este ADN, y por otra parte, no intentara hacer nacer una nueva manera de hablar de la marca.”

Kenzo

Patricia Tranvouëz, como emprendedora, considera que su valor añadido a la marca Kenzo es diverso: “Tengo un espíritu muy libre y audaz, me suelo rodear de personas muchísimo mejores que yo en su ámbito, y trato de dejarles expresarse en el máximo de su arte.” Recuerda, asimismo que respeta plenamente el trabajo de los creadores artísticos y que le toca “soltar las riendas hasta cierto punto, para que cada persona pueda dar lo mejor de sí misma, que sean los artistas o los equipos.” Tiene objetivos muy claros en cuanto a la dirección, y considera que es fundamental para un dirigente generar confianza y seguridad: “Dar el impulso, la confianza las persona, porque cuando hay seguridad, puede florecer lo mejor”.

De aquí a cinco o diez años, cree (o por lo menos espera) que su desarrollo personal como profesional será positivo. La marca Kenzo, en paralelo, debería tener un auge importante siguiendo su identidad profundamente humana, sincera y osada, en resonancia con una filosofía de vida que promueve el respeto y la libertad en su esencia.

 

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