La música de los perfumes

El periodista e historiador Chandler Burr desgrana, en una entrevista para Marie Claire, los acordes secretos de los perfumes de Dior, con motivo de la publicación de su libro

Perfume

Son muchas las fragancias nacidas de las casas de moda que han alcanzado el Olimpo de los perfumes. La historia de la alta costura está jalonada por nombres míticos que componen una tradición gloriosa, iniciada por Paul Poiret y que llega hasta nuestros días. Una sinfonía hecha de acordes nacidos de la colaboración entre los artistas que los imaginan y los grandes intérpretes de esa música callada. Chandler Burr ha investigado durante un año para publicar su nuevo libro, Dior Les Parfums.
¿Qué le ha sorprendido más de los archivos de Christian Dior? Lo más interesante fue descubrir fotografías de su vida, porque testimonian que fue extraordinaria. Nació en una familia muy rica que lo perdió todo durante la gran depresión. Era un chico tímido y torpe que, sin embargo, sacó adelante a su familia. Fue galerista y conoció a todos los pintores y escritores vanguardistas de los años veinte y treinta. Y a pesar de su timidez, creó un imperio.
¿Cómo participan los directores creativos de moda en la definición del perfume? El grado de implicación de los diseñadores en la creación de sus perfumes varía mucho. Pero a mí lo que me interesa es el perfume en sí, la colaboración entre el responsable de las fragancias de una marca y el artista que recibe el encargo de crear el aroma. Dior escogió a artistas de mucho talento, como Roudnitska, Bourdon, Becker o Polge, que para mí constituyen uno de los aspectos interesantes del libro. El segundo atractivo es que en la actualidad Dior cuenta con François Demachy, un artista que crea sus obras de forma independiente (y esto es una diferencia abismal respecto a otras casas), capaz de centrarse solo en materias primas de altísima calidad.
¿Por cuál de ellos siente usted un particular afecto, curiosidad o admiración? Roudnitska fue el compositor más importante de la casa mientras vivía Christian Dior. Pero, si miramos la colección de fragancias en su conjunto, hay otros igual de notables. Fléchier es uno de los artistas olfativos más importantes de todos los tiempos, al igual que Sieuzac y Ropion. Su pregunta sobre si siento afecto por ellos es interesante. Admiración, por supuesto. Curiosidad, enorme. Pero no creo conocer sus vidas lo suficiente como para sentir afecto. Es algo que espero corregir con el tiempo.

Chandler Burr

¿Hay tradiciones o tendencias olfativas nacionales? Existen diferencias en gustos olfativos, igual que en cine, música o cualquier disciplina artística. Lo curioso del perfume es que ha sido un arte puramente francés durante mucho tiempo, y en cierta medida lo sigue siendo. Por eso es difícil trasladar tradiciones olfativas a otras culturas. Existe una excepción: Estados Unidos. Gracias a Estée Lauder el perfume empezó a cobrar importancia entre los norteamericanos en los años cincuenta. Desde entonces hay perfumes que se conciben, crean y consumen solo allí, aunque los primeros vinieron, por supuesto, de Francia. Y fue en los Estados Unidos donde nacieron las escuelas olfativas de estilo industrial y minimalista.
¿Cómo evolucionará el universo del perfume? Creo que las próximas influencias vendrán de China, y será un fenómeno interesante porque los norteamericanos y angloparlantes no tenían una gran cultura olfativa pero, al menos, estaban culturalmente cerca de Francia e Italia. En cambio, en Asia el budismo prohíbe 'contaminar' el cuerpo, por lo que no solo no existe cultura del perfume, sino que, además, ha estado prácticamente prohibido por normas culturales. Así que chinos, coreanos y japoneses están empezando de cero en materia de perfumes. Se dice que les gustan las fragancias florales y ligeras, pero eso es solo el principio.
¿Cómo influyó la relación con su madre en la afición de Dior por las flores y los aromas? Madame Dior era distante incluso para los más cercanos. Encarnaba la burguesía rica y elegante que se preocupaba de su vestimenta, la decoración de su casa, y que tenía una gran pasión: la jardinería. Cuando la joven familia adquirió su primera casa de lujo, en los acantilados que dominan el Canal de la Mancha, en Granville, ella creó un inmenso jardín. "Es imposible –escribo en el libro– comprender los perfumes de Christian Dior si olvidamos que, desde su más tierna infancia, los jardines ocuparon un lugar privilegiado en su vida". Sin eso, es también imposible comprender al joven y al hombre que llegó a ser. El único momento en que podía estar cerca de su madre y compartir su vida era cuando trabajaban juntos en el jardín. Se convertía en su sombra y podía acercarse más de lo que generalmente ella hubiera permitido, le hacía sugerencias que a veces aceptaba, y podría decirse que esos intercambios eran sus únicos momentos de intimidad. El niño aprendía de memoria los catálogos de semillas de su madre, y no asociaba el jardín tanto a lo que veía como a lo que olía. Ella plantó rosales alrededor de la casa, y Christian se dormía y se despertaba con el aroma de las rosas y las otras flores que su madre cuidaba con amor. Esto explica muchas cosas.

Perfume Dior

¿Hay una tendencia marcada en el mercado del perfume? ¿Qué notas olfativas están de moda? Las tendencias en perfumería no cambian con tanta frecuencia como en la moda. Los cambios son más lentos y no tan masivos. J’adore, por ejemplo, influenció durante años a muchos compositores que intentaron recrear aromas florales translúcidos.
¿Cómo funciona su Departamento de Artes Olfativas en el Museo de Artes y Diseño de Nueva York? The New York Times (Dios les bendiga) me nombró crítico de arte, especialidad perfume, y ha sido una experiencia increíble. Pero tras cinco años de colaboración pensé que, si consideraba el perfume como un arte, el siguiente paso lógico sería exponer estas obras olfativas en los museos. Y fundé el Departamento de Arte Olfativo. Ahora trabajo en varias exposiciones, una en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en noviembre.
¿En qué consisten sus cenas olfativas? Es una colaboración con un chef. Creamos un menú que incluye dos experiencias. Una, puramente olfativa, consiste en oler materias primas utilizadas en perfumes golosos. Luego, la dedicada al sentido del gusto, se centra en probar los platos basados en esas fragancias. En septiembre organicé una cena olfativa con François Demachy y el chef Daniel Boulud en Nueva York, un menú de seis platos inspirados en otras tantas fragancias Dior.
¿Prepara un nuevo libro? Sí, aunque no se trata exactamente de un libro, sino de un formato distinto. Voy por la mitad.

Etiquetas: dior, perfumes

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