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Días en alta mar

Si os gusta el mar, como es mi caso ¿qué es lo mejor que nos puede pasar? Pues sin duda, no es tener un barco, sino tener amigos con barco... o tener a mano el teléfono de una buena compañía de alquiler de barcos con patrón. El lujo máximo.

Navengando todo toma otra perspectiva (especialmente si hay oleaje y se te pone el cuerpo del revés... jejje... Neptuno no lo quiera): avistar tierra, llegar hasta calas recónditas, disfrutar de los atardeceres, darte un chapuzon... todo adquiere otro tinte, de paz, tranquilidad, sosiego.

Un plan al que es imposible decir no y para el que siempre estoy lista con ciertos básicos que nunca olvido.