Duelo de alfombras rojas: Goyas vs Oscars

Celebs patrias frente a hollywoodienses… No te pierdas nuestro primer duelo de alfombras rojas. Nos lo analiza María Rosa López Lorenzo, alumna del Master en Periodismo y Comunicación de Moda de Moda de Marie Claire y FUNDISMA (Universidad Politécnica de Madrid).

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Celebs patrias frente a hollywoodienses… No te pierdas nuestro primer duelo de alfombras rojas. Nos lo analiza María Rosa López Lorenzo, alumna del Master en Periodismo y Comunicación de Moda de Moda de Marie Claire y FUNDISMA (Universidad Politécnica de Madrid).

En Los Ángeles, profusión de escotes palabra de honor, tejidos metalizados y vestidos blancos. En Madrid, desfile de lentejuelas y brillos de toda estirpe. Hacemos un repaso a lo mejor de las red carpets. Cuando el novelista inglés Anthony Trollope profirió aquello de: “el caballero mejor vestido es aquel que no llama la atención”, seguro que no estaba pensando en las celebrities de alfombra roja... ¿O sí? Un año más, los eventos cinéfilos por excelencia copan nuestra atención.

Sin entrar a debatir el fenómeno Twitter, que se colapsó con el trendingtopic sobre cómo se marcaba el pecho de Anne Hathaway a través de su vestido rosa de Prada, todos sabemos que las alfombras rojas son una inversión increíble para la visibilidad tanto de la firma como de la mujer a la que viste, y que el acierto en la elección puede subir el nivel de popularidad de ambas a cotas insospechadas. Lo cierto es, que viendo las críticas que los vestidos hollywoodienses han suscitado, uno no puede dejar de preguntarse si tendrá algo que ver que estemos en plena recesión mundial para que nos parezcan sosos y aburridos looks tan similares a los que alguna vez se aplaudieron con efusividad, como en su momento el romántico vestido de gasa de Grace Kelly de 1956 o el impresionante Atelier Versace de Penélope Cruz de 2007.

Parece que –libaneses a parte– los diseños con menos críticas destructivas, tanto en los Oscars como en los Goya, fueron los de líneas escultóricas, los que aportan frescura y cierta garra. Las divas del siglo XXI siguen enamoradas de los vestidos sirena, pero solo algunas, como Charlize Theron, vestida de Dior, o Nieves Álvarez, de Stéphane Rolland, consiguieron renovar el concepto glamour con nuevos códigos.

¿Y los diseñadores españoles?
En los Goya pueden contarse con los dedos de una mano las actrices vestidas por un diseñador español. Teniendo en cuenta la precaria situación de la mayoría de diseñadores de nuestro país, fue de nuevo una lástima no encontrar una representación más extensa de firmas españolas en nuestra alfombra roja. Al igual que en los Oscars, las divas se decantaron por marcas como Dior, Zuhair Murad, Gucci y Armani, solo algunas excepciones, como Eva Hache y sus cinco cambios de vestido made in Spain, Candela Peña de Davidelfin o Andrea Duro de Amaya Arzuaga, apoyaron a diseñadores españoles en la gran noche del cine. Aunque, como siempre, hubo más de un Caprile hecho a medida. En cuanto a las joyas, más Bvlgari que nunca en ambas alfombras rojas, seguidas por las de Carrera y Carrera en nuestra gala.


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Palabra de honor
Más de 15 diseños en los Oscars tenían escote palabra de honor. ¿Nueva tendencia o fácil elección? Como ya adelantábamos, en cuestión de escotes, la alfombra norteamericana lo tiene claro, más de 15 diseños con palabra de honor dictaminaron la tendencia de la noche. Desde el tipo corazón, de Jessica Chastain y su Armani Privé, hasta con flores bordadas en el Alexis Mabille lucido por Zoe Saldana, asistimos a una procesión de hombros descubiertos en el que pocas se salvaban de las críticas. No fue el caso de Charlize Theron y su escote en pico, gran ganadora de la noche.

Los vestidos que pasarán a la historia de la alfombra roja –galardón cada vez más difícil de conseguir–, son ahora aquellos que se desmarcan por un motivo u otro de la trazada línea que la industria de la moda marca, incluso a las celebrities. Si en los Oscars ha primado lo evidente y poco atrevido, llamó la atención el traje de Armani defendido por Naomi Watts que parecía venido del futuro, sin ser (¡gracias!) palabra de honor.

También triunfó el poco convencional, pero muy elegante, conjunto escogido por Maribel Verdú, una elección perfecta que hace que descansemos un poco de tanta cola y corte sirena. Asimismo, hay quien pasará a la historia por otros motivos, como llevar el vestido más barato de la gala. Es el caso de Helen Hunt y su, algo arrugado, vestido de H&M realizado algodón sostenible.

Para finalizar nuestro recorrido, nos detendremos en las veteranas de ambas galas, para destacar el acierto de sus sobrias y elegantes elecciones. Parece sencillo dar en el clavo cuando se controla al milímetro la imagen que se desea transmitir, y así lo demostraron actrices como Marisa Paredes, Emmanuele Riva o Concha Velasco que, aunque tachada por algunos de formar parte de las filas de las peor vestidas, lució un esmoquin que encajaba perfectamente con su personalidad.

¿Cuándo aprenderán algunas de las celebrities de las nuevas generaciones que para brillar en la alfombra roja no hace falta disfrazarse de burbuja Freixenet ni de zarina rusa?

Etiquetas: oscar

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