Cate Blanchett y su papel más difícil como mujer feminista

La actriz da vida a Phyllis Schlafly, la polémica activista antifeminista en Mrs. América

Que una actriz doblemente oscarizada, anti Trump y feminista interprete a alguien como Phyllis Schlafly es ya de por si noticia. La actriz en cuestión es Cate Blanchett, quien se ha puesto en el papel de la activista pro familia tradicional más famosa de Estados Unidos de América. La elección ha sido polémica y encima por ambos lados. Muchas feministas no logran entender como una de las suyas se pone a interpretar a la que ellas han considerado su mayor enemigo durante décadas. Desde la familia de Schlafly se ataca a la actriz por dar una visión “despiadada y cruel” del personaje. Sin embargo, y como casi siempre, en el medio se encuentra la virtud y es interesante, no solo entender la posición sino que además, y ya de paso, conocer mejor a uno de los personajes más fascinantes de la política estadounidense.
 

Phyllis Schlafly
Gtres

Phyllis Schlafly fue una congresista conservadora pura. Amiga incondicional de los Reagan, su figura alcanzó cuotas estratosféricas de amor/odio en los años 70, cuando se mostró contraria a varios planteamientos sociales, muchos de ellos con un cariz feminista muy arraigado. Phyllis era antiaborto, anti matrimonio homosexual, anti divorcio y defensora acérrima de la familia tradicional. Este cocktail explosivo hizo de ella el anticristo para el movimiento feminista que con tanta fuerza irrumpió en los años 70. En su defensa del rol tradicional hasta entonces de hombre/mujer, la congresista enarboló la bandera para defender a las mujeres, simples amas de casa, que eran felices o así lo decían, simplemente cuidando del hogar, su marido y sus hijos. Esto la llevó muchas veces a estar en el lado equivocado de la historia. Quienes la conocieron niegan que fuera un monstruo y la describen como apasionada, entusiasta, fiel a sus ideas y muy inteligente. Tachan además las connotaciones negativas que pueda tener en pleno 2020 la palabra antifeminista, ya que en opinión de Anne Schlafly, hija de la activista, su madre “pretendía dar voz a millones de mujeres que se sentían juzgadas y menospreciadas como si fueran menos que las que luchaban por la equiparación hombre/mujer en todos los ámbitos de la sociedad”.

Cate Blanchett
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¿Qué ha llevado a la actriz a ponerse en el disparadero? La propia Blanchett ha contado que incluso su madre le preguntó de como era capaz de interpretar alguien así. Cate reconoció que lo que más le atrajo del papel fue justo que se trataba de una mujer completamente diferente a ella: “no quise juzgarla. Quise conocerla. Entender porque lo hacía, y porque pensaba de esa forma. Fue una mujer extraordinaria, a su manera, que arrastró a muchas mujeres tras sus ideas y planteamientos. No creo que sea malo conocer las dos versiones”. Su actitud, abierta hacia lo que muchas veces rechazamos, la hace digna de admiración. Cate Blanchett es una mujer dando voz a otra mujer, por muy contrarias que sean sus ideas y nada más. Juzgarla por ello es tan peligroso como defender que una mujer es menos por ser mujer. ¿Es que acaso alguien da por hecho que Julia Roberts se tenía que sentir identificada con Vivian, su papel en Pretty Woman? Personas como Phyllis Schlafly, tan sumamente contradictorias, son un caramelo para cualquier actriz, se sienta feminista o no.

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