Isabel Pantoja diez años después: aislada, sin familia y sin amigos

Su cita en los juzgados de Málaga ha creado una expectación similar a la que provocó el juicio por el caso Blanqueo en 2013. De nuevo se ha sentado frente al juez y con una petición por parte de la fiscalía de 3 años de cárcel. Dos momentos, con diez años de diferencia, y con una Pantoja completamente diferente. Ahora está sola, no tiene nada más que a su hermano Agustín. A su lado ya no están sus hijos ni sus amigos. Y por decisión propia.

La vida de Isabel Pantoja dejó de ser una vida de éxito y triunfos hace mucho tiempo. Las últimas dos décadas son sólo polémicas y problemas judiciales. Atrás quedó la cantante, la folclórica, admirada por todos y que cerraba numerosos conciertos año tras año coronándose como una de las más rentables de su género, para dar paso a la persona, que aún con una importante legión de fans que la respaldan, sólo protagoniza titulares en prensa por sus problemas económicos, judiciales y familiares. Sumida en una importante depresión, según desveló su hija Isabel Pantoja en El Programa de Ana Rosa, su vida es hoy un auténtico drama. Ahora ha vuelto a recorrer el mismo camino a los juzgados de Málaga que ya recorrió durante días hace diez años y con una perspectiva tan complicada como la de 2013. Isabel Pantoja se enfrenta a una petición de cárcel de tres años.

Isabel Pantoja
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Pero si hay algo esencial que diferencia aquel momento de éste es la soledad absoluta de la cantante. Nadie la espera en su domicilio, en la finca Cantora  no está su madre, fallecida hace unos seis meses; no están sus hijos, con los que ahora no mantiene contacto; ningún hermano que no sea Agustín, su escolta, escudero y hombre para todo porque a Juan le “echó” de la casa hace ya casi cinco años; y por supuesto ninguna amiga, poco a poco ha ido separándose de todas, apenas a nadie ha cogido el teléfono en el último año, a nadie le ha respondido los mensajes o llamadas de preocupación, y por supuesto con nadie se ve.

Isabel Pantoja
Isabel Pantoja, en un juicio en 2013 / Gtres

La vida de la cantante transcurre entre los muros del cortijo de Medina Sidonia. De ahí no sale para absolutamente nada, no recibe visitas ni responde al teléfono. Ni su hija consigue hablar con ella. El estado anímico, depresivo, en el que se encuentra preocupa a la familia y esos amigos a los que ya no considera tal pero aún siguen preguntando por ella. Su aislamiento no es nuevo, es el devenir de años tras su paso por prisión. Durante este tiempo ha ido teniendo pequeños “oasis” de más interacción, como cuando participó en la grabación de varios programas de televisión en Telecinco o en el reality Supervivientes. O cuando quiso reflotar su carrera musical tras el paso por la cárcel de Alcalá de Guadaíra. Pero después de eso, Isabel ha ido limitando sus salidas, primero para estar volcada en su madre y después por la poca oferta laboral que tenía. A eso se le han sumado los problemas familiares con su hijo.

Toda una situación que ha ido convirtiéndose en un aislamiento elegido del que de momento parece que no quiere salir. Su hija Isabel ha comentado que cree que está recibiendo ayuda profesional para superar esta situación, pero lo desconoce realmente. Ella, por ejemplo, sí ha tendido la mano a su madre, ha llorado ante la imposibilidad de poder ayudarla y a pesar de haber tenido que entrar casi a la fuerza en la finca de su madre para saber de ella no pierde la esperanza de que la cosa cambien en algún momento.

isabel Pantoja
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Isabel Pantoja lloró este pasado martes frente al juez. Quizás haya revivido todo por lo que pasó hace diez años. La situación hoy es tan complicada como aquella vez. La fiscalía se ha mantenido tras tomar declaración a todos en su petición de tres años de cárcel.

Antonio Rossi

Antonio Rossi

Tras casi 25 años de profesión, puedo decir que he hecho de casi todo y he vivido e informado de los acontecimientos sociales más importantes de las dos últimas décadas. He pasado por diferentes redacciones de prensa, radio, productoras, agencias y televisión. Lo mejor de esta profesión es que cada día es diferente. Y aunque cambies de compañeros, de canal o redacción hay algo que nunca he dejado atrás y siempre me acompaña, la pasión y las ganas. No perder la ilusión es la base de mi día a día. Y lo aplico en el trabajo y por supuesto también en mi vida.

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