La otra cara del caso Mainat: habla Ángela Dobrowolski

La mujer del productor televisivo concede su primera entrevista después de ser acusada de asesinato

El próximo domingo Ángela Dobrowolski deberá acudir a los juzgados para declarar su implicación en el mediático caso Mainat. Se la acusa de un presunto intento de asesinato hacia el que aún es su marido, el conocido productor de televisión Josep Maria Mainat, después de que el hijo de este, Pol, denunciara los hechos. Desde que saliera a la luz el asunto, la cobertura de los medios ha sido intensa, sin embargo, no ha sido hasta ahora que Ángela ha querido dar la cara y hablar alto y claro para ofrecer su versión. Lo ha hecho en el programa En el punto de mira de Cuatro, donde ha aparecido por primera vez con la cara descubierta. “Este es mi gran destape”. Con este irónico mensaje arrancaba una entrevista con la que ha pretendido contar su verdad.

Conoció al exmiembro de La trinca cuando hacía unas prácticas en una agencia de modelos de Barcelona, ciudad a la que se mudó con solo 24 años. Unos tiempos complicados, confiesa, a la vez que ha asegurado que no se casó por interés: “Nunca hubo regalos materiales espléndidos. Yo me adapté a su estilo de vida. Llevábamos una vida tranquila”. La alemana se ha quitado frente a la cámara la peluca y las gafas tras las que ocultaba su rostro las contadas ocasiones en las que ha sido captada saliendo de su domicilio familiar en este tiempo. Una coraza de anonimato y silencio de la que se ha ido librando según avanzaba la entrevista.

Frío, calculador, vengativo y abusivo son algunos de los calificativos que ha dirigido a su marido, a quien asegura no reconocer actualmente: “No puedo asimilar que sea la misma persona con la que me casé”. Ha negado haber intentado asesinar al padre de sus hijos como también algunos de los detalles que se han publicado sobre aquella noche, que la acusada no ha tenido problema en explicar. "Esa noche le inyecté cuatro dosis, dos de hormona de crecimiento, una de testosterona y otra de absenta. Cuando él se encuentra mal, le tomo el azúcar. Esa noche, dos veces antes de llamar al médico. En la primera es normal. Me despreocupo porque le oigo roncar. La tercera medición es poco antes de llamar al médico, cuando el valor no es normal. No oigo ronquidos sino ruidos que no he oído nunca. Él está blanco, debajo de los ojos tiene círculos negros. Fue un 'shock' y llamé al médico. Lo que se dijo que retrasé la llamada es absolutamente falso”, ha puntualizado.

“Mi marido, en estado comatoso, difundió una información que le había inyectado insulina. Al despertarse del coma me pegó. También acusó de intento de asesinato a los trabajadores de la UVI. Y la denuncia es de su hijo Pol. Es algo raro”, ha continuado en su defensa. No ha negado sin embargo que su matrimonio estaba roto, mucho antes de que ella le fuera infiel: "Cuando empiezan sus problemas de audición se rompe la comunicación. Era distante, frío y empezó el abuso psicológico, emocional y físico, humillaciones públicas. Mi infidelidad ha cambiado muchas cosas, pero no era causa de nuestro problema, sino consecuencia". No obstante, ha recalcado, hay dos procesos legales abiertos contra Mainat por violencia machista.

 

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