La reflexión de Sara Carbonero: "lo que yo pensaba que era rutina era en realidad vivir"

La mujer de Iker Casillas ha compartido con sus seguidores la última foto que le hicieron antes de la cuarentena

El confinamiento al que se ha visto obligado a someterse la población de gran parte del planeta está dando para reflexiones de todo tipo. Sara Carbonero es periodista y lleva muchos años trabajando como tal en distintos medios de comunicación, pero de un tiempo a esta parte ha convertido su perfil de Instagram en una especie de cajón desastre en el que sus reflexiones toman forma en textos tan detallados que desatan el aplauso de sus seguidores día sí y día también.

La última publicación de la mujer de Iker Casillas hace referencia al último día de normalidad que tuvo antes de tener que encerrarse en casa junto a sus pequeños y su marido, y su reflexión final es de lo más reveladora: “Y entonces he caído en que lo que yo pensaba que era rutina, en realidad era vivir”.

“Esta fue la última carioca de limón que me tomé fuera de casa antes del confinamiento. Hoy he encontrado la foto que no tendría nada de interesante si no fuera por este motivo y porque al verla no he podido evitar pensar que si hubiera sabido lo que nos esperaba seguramente la habría saboreado de otra manera. Estaba con dos buenas amigas, contándonos cómo había ido el día, desahogándonos cada una con sus problemas cotidianos, riéndonos (mucho) por cosas absurdas y planificando una cena para el día siguiente a base de recetas saludables. No era una mañana especial o eso creía yo. Nos despedimos como todos los días, cada una subió a su coche y puso la misma canción, de la que habíamos hablado un rato antes porque no había manera de sacárnosla de la cabeza (“pero si le suena la canción, le da una depresión tonta...”). Nos mandamos un audio, nos volvimos a reír. Cada una se fue al cole a por los niños y hasta el día siguiente, pensamos.
Esta tarde una de estas amigas me ha escrito un mensaje para decirme que tenía un regalo para mi, que me lo dejaba en el portal. Con guantes y mascarilla he bajado a buscarlo, ella ya estaba en el coche. Apenas nos hemos despedido con la mano y una sonrisa de “ya queda menos”. He cerrado la puerta y ahí en la escalera, un ramo de camelias recién cortado de su jardín para acercarme un poquito la primavera y de paso recordarme que hace unos días que llegó. Porque no sé si os pasa también a vosotros pero yo últimamente no sé en qué día vivo.
Al ponerlas en agua he seguido pensando en ese último sorbo de mi carioca de limón, en que debía haberlo saboreado de otra manera además de porque en casa no me sale ni parecida la infusión porque quizá fue la última que compartí con esta amiga que está a punto de ser mamá, antes de que nazca su bebé dentro de unos días.
Mientras colocaba el jarrón he sentido una profunda sensación de añoranza, de algo que yo consideraba cotidiano, “normal” y corriente: Tres amigas, un café, nuestro rincón, un sillón amarillo bastante incómodo, música de fondo y una terapia de risas que cambiaba por completo mis días. Y entonces he caído en que lo que yo pensaba que era rutina, en realidad era vivir”.

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