La sonrisa de Luis Enrique tras superar el peor golpe para un padre

Luis Enrique vuelve a recuperar su cargo como seleccionador de España tres meses después del fallecimiento de su hija pequeña

La actualidad pasa de manera inevitable por la vuelta de Luis Enrique Martínez al banquillo de la Selección Española, cargo al que renunció el pasado mes de junio para dedicarse al cien por cien al cuidado de su hija, que luchaba contra una dura enfermedad. Pero el destino le tenía preparado el peor revés que puede sufrir una persona y la pequeña Xana falleció el pasado mes de agosto a consecuencia de un cáncer óseo.

Luis Enrique
Gtres

La temática humana ha superado a la deportiva en este caso. La pérdida de la hija de Luis Enrique fue un varapalo al que ningún sector de la sociedad quedó indiferente, algo que hizo que la familia Martínez Cullell recibiese todo el apoyo posible tras pronunciar esas palabras que nunca hubieran querido: “Te echaremos de menos, pero te recordaremos cada día de nuestras vidas con la esperanza de que algún día nos volvamos a encontrar. Serás la estrella que guíe a nuestra familia”.

El asturiano necesitaba vivir su etapa de duelo y de reconstrucción anímica. Fue entonces cuando su segundo y mano derecha, Robert Moreno, se hizo cargo de la Selección. Pero ahora las tornas han cambiado y tres meses después, Luis Enrique se siente con las fuerzas necesarias para retomar su puesto de trabajo.

Luis Enrique
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Una decisión de calado y que va ligada a la destitución del que hasta hace poco era su amigo, que confiaba en quedarse con el cargo de seleccionador hasta la próxima Eurocopa de 2020. La salida de uno y entrada de otro ha producido una gran polémica con tres implicados: Federación Española, Luis Enrique y Robert Moreno.

La prensa y la sociedad han dividido entre ‘buenos y malos’ pero lo único cierto es que no puede haber noticia más positiva que un padre que pierde a una hija haya logrado reunir el coraje necesario para volver a desempeñar su actividad profesional. Un epílogo muy feliz y que no debería ser eclipsada por ninguna discrepancia personal o profesional.

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