Meghan Markle y Kate Middleton, ¿enemigas tras las cámaras?

En las fotografías posan sonrientes una al lado de la otra, pero parece ser que la relación entre Meghan Markle y Kate Middleton es de todo menos idílica.

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Meghan Markle es ya un personaje habitual en la prensa internacional, pero no precisamente por buenas causas. Si la duquesa protagoniza una noticia suele ser bien por sus estilismos (favorecedores, sí, pero poco relevantes, al fin y al cabo), bien por su supuesto mal talante. En plena avalancha de titulares sobre el convulso carácter de la ex-actriz, la prensa británica ha destapado que, además de sus rifirrafes con la reina, Markle no se lleva nada bien con su concuñada, Kate Middleton.

Lo que ha hecho saltar las alarmas es la reciente (y sorprendente) decisión del príncipe Harry y la duquesa de Sussex de abandonar su actual residencia en Kensington y mudarse a Windsor. O lo que es lo mismo, alejarse del hogar de los duques de Cambridge, instalados en una de las propiedades de la finca londinense, para trasladarse a Frogmore Cottage, a unos 30 kilómetros de distancia. Bien lejos. 

La noticia ha desconcertado a la prensa de Reino Unido por varios motivos. En primer lugar, por su urgencia. La decisión se ha hecho pública a través de un comunicado del Palacio de Kensington, que señala que los duques de Sussex inaugurarán su nuevo hogar a principios de 2019. Vamos, prácticamente mañana mismo. 

En segundo lugar, y posiblemente lo más relevante, la prensa especializada señala el valor sentimental que el palacio de Kensington tiene tanto para Guillermo como para Harry. La residencia es la casa de infancia de los hermanos, especialmente unidos tras la muerte de su madre, Diana de Gales, en 1997. Por eso, resulta cuanto menos impensable que haya sido el propio Harry quien haya propuesto abandonar el que, hasta ahora, ha sido su hogar.

Esta nueva especulación supone un golpe más a la ya maltrecha imagen pública de Meghan Markle. Durante su noviazgo con el príncipe Harry, la intérprete de “Suits” era muy querida por los ingleses, pero todo cambió tras la boda real. Así lo evidencian los últimos sondeos publicados por YouGov, una empresa de investigación de mercados que encuestó a 3.700 personas para conocer la opinión general de los miembros de la Casa Real.

Los números no mienten: solo el 55% de los encuestados manifestaron una opinión positiva sobre Markle, que ocupa el sexto puesto en el ranking de popularidad, por detrás de su marido, la reina Isabel II, el príncipe Guillermo, la duquesa de Cambridge y el príncipe Felipe, en ese orden.

Frente a los cada vez más abundantes detractores de la californiana, hay quienes afirman que la mudanza se debe simplemente a una necesidad de espacio extra. Y es que, con un bebé en camino, a los duques de Sussex se les queda pequeña su actual residencia, de tan solo dos habitaciones. En las diez estancias de Frogmore Cottage, ese problema desaparece, pudiendo alojar cómodamente a Doria, la madre de Meghan, y a una “nanny” que cuide del retoño.

Sea cual sea el verdadero motivo detrás de la inminente mudanza, es innegable que la presencia de Meghan ha revolucionado la hasta ahora monótona y tranquila vida de la familia real británica. Si Kate Middleton se adaptó al ambiente royal con discreción, Markle parece estar haciendo todo lo contrario, hasta el punto de que un reciente reportaje del Daily Mail asegura que los miembros del servicio de Kensington se refieren a la duquesa como “huracán Meghan”.

Sus omisiones del protocolo de vestimenta, su disputa con la mismísima Isabel II por la tiara que lució en la boda y la dimisión de varios miembros de su equipo también explicarían el desagradable apodo, que bien podría ser el título de una nueva serie protagonizada por la duquesa. ¿Qué otras sorpresas nos aguardan en sus próximos episodios? Pues parece que muchas. Porque hay actualización a la vista: Isabel II se ha metido en este problema, tan real.

Navidades en amor y compañía

Y es que Elizabeth. La gran reina. La big queen. La reina de las reinas ha ordenado que la familia tendrá que pasar las navidades junta en Sandringham House. Toda la familia. Y nadie se puede escaquear de este evento. Es más, para que Meghan no se sienta tan sola, la reina ha permitido que la madre de Meg, Doria pueda pasar la Navidad también con ellos. Para que la reina haya tenido que intervenir... parece que el asunto debe de ser serio. Sin duda, todo puede pasar en las próximas semanas.

Y ahora (empachadas de polvoronoes y gambas tras Nochebuena) actualizamos: para nuestra desgracia y gracia de las duquesas, parece que las festividades han transcurrido sin ningún altercado. O eso, es lo que nos han hecho creer. Incluso tenemos foto de la reconciliación. 

 

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¿El lugar? La misa en la capilla de St Mary's Magdalene el día de Navidad. Llevabámos soñando con este momento desde que los rumores de enemistad salieron a la luz. El día 25 de diciembre sería la jornada donde volveríamos a ver a las dos duquesas juntas. Deseabámos ver este momento con ansias. Más ansias incluso que abrir los regalos. Hablamos en serio. 

Y es que, la misa es una de las citas más tradicionales de la familia real británica. Isabel II, sus hijos y sus nietos no se pierden este día por nada del mundo. Y parece que Meghan y Kate tampoco están exentas de este acontecimeinto. Ambas muy sonrientes, cómplices y además, bastante compenetradas en sus movimientos se mostraron felices y no hubo ningún gesto despóta o que denotara una mala relación, como venían haciendo eco los medios en estas últimas semanas.

Parece que la cosa no era para tanto... o quizás sí, y este haya sido el mayor papel de Meghan desde que dejó de ser actriz. Solo el tiempo dirá, pero parece que de momento... las aguas han vuelto a su cauce bajo el techo de Isabel II. 

 Ni las salidas de protocolo y ni el yoga a las cuatro y media de la mañana (sí, Meghan Markle se levanta a esa hora) han podido con la royal family... seguimos informando, porque la pelea de las dos duquesas no ha llegado (aún) a su fin. Y es que, después de su aparición conjunta el día de año nuevo que te contábamos con todo lujo de detalles arriba, no se ha vuelto a ver a Meghan y Kate en el mismo espacio. Es más, el pasado 9 de enero fue el cumpleaños de la duquesa de Cambridge. Según informan allegados a la pareja, Kate hizo una pequeña reunión en casa con sus amigos más cercanos, que incluyeron los padrinos de sus hijos, para tomar el té. Reunión a la que no acudieron ni el príncipe Harry ni Meghan Markle. ¿Sosopechoso? Bastante. Dado que los príncipes siempre han sido uña y carne, este distanciamiento no hace que más que evidenciar que algo pasa con Meghan. Y es que, desde que ha llegado a la casa real no ha hecho más que revolucionar las vidas de todos. 

Aunque los que quieren apaciguar las aguas dicen que Harry y Meghan se encontraban de viaje personal cuando la celebración tuvo lugar... dadas las circunstancias, este detalle no pasa desapercibido para nadie. Y tampoco las nuevas informaciones que afirman que el príncipe Charles (aka el husband de la gran reina Isabel II) no aguanta a Meghan Markle. Así, sin contemplaciones.

El príncipe, que ya está jubilado, no pasa ninguna ocasión para lanzar pullitas a la duquesa, y es que, según informan fuentes cercanas a la royal family, el marido de Isabel II cree que la ex actriz no está preparada para el papel que se le ha otorgado. Además, establece que no puede presenciar ninguan disputa más entre las cuñadas, y que la situación en Kensington se está convirtiendo en insostenible. Dicen que Meghan le quiere quitar el puesto a Kate como princesa del pueblo, pero Middleton no dejará que esto pase. ¿Su nueva aliada para conseguirlo? Camila de Cornualles con la que se ha dado cuenta de que la vida de princesa no es tan sencilla como parecía. Tanto es el malestar que se vivie entre los pasillos de palacio que son muchos los que afirman haber escuchado... Meghan Markle es una víbora de la boca del príncipe Felipe de Edimburgo. 

 

¿Cuál será el próximo capítulo en ese culebrón real? Como siga así, la duquesa de Sussex es capaz de prohibir la entrada de Kate al bautizo de su futuro hijo.

Nunca digas nunca. 

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