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Mónica Naranjo cumple 46: las 6 claves que la han convertido en un mito

La “Pantera de Figueres” ha sido pionera, transgresora y todo un símbolo más allá de sus canciones

Mónica Naranjo
Gtres

España es arte. En nuestro país, a lo largo de la historia, han nacido grandes pintores, actores, bailarines y cantantes que ayudan a corroborar la afirmación. Es también un país de estrellas, algunas de ellas famosas incluso fuera de nuestras fronteras. Un olimpo sagrado que muy pocos han alcanzado y donde hay que incluir a Mónica Naranjo: artista polifacética y a veces inclasificable que este sábado cumple 46 años de edad. Una mujer transgresora, polémica, arrasadora. La música la ha encumbrado, pero hablar solo de ello sería encasillarla. La cantante es ya un mito y estas son las claves que le han ayudado a cimentar ese estatus.

Infancia dura

Los clichés existen por mucho que las sociedades relativistas intenten hacer tabla rasa y quitarle importancia. Toda gran estrella (o casi toda) ha tenido una infancia dura. Algunas incluso la han tenido infeliz. En el caso de Mónica Naranjo hay que calificarla de difícil. Nacida en Figueres un 23 de mayo de 1974, hija de padres andaluces, su niñez estuvo marcada por la escasez de recursos económicos, algo que la marcó profundamente. Su madre, empleada del hogar, la llevaba algunas veces a trabajar con ella ya entrada en la adolescencia y Mónica se acostumbró a hacer del palo de la fregona su micrófono. Gracias a los dueños de la casa donde limpiaban conoció a una leyenda que le dio un consejo que le animaría a seguir adelante en su intento de ser cantante.

Salvador Dalí: su “descubridor”

Naciendo en Figueres, cruzarse con Dalí era cuestión de tiempo. Los jefes de su madre, un matrimonio de médicos, les puso en contacto y Mónica le confesó que quería ser artista. El genio, sin inmutarse, le dijo: “vete de este pueblo y déjate llevar por tu pasión”. Mónica llegó a confesar que en su día, con poco más de 15 años, las palabras del pintor no fueron para ella muy alentadoras, pero que con el pasar del tiempo le ayudarían a tomar una decisión principal para ser quien es hoy.

Nadie es profesa en su tierra… o sí

Mónica Naranjo
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A Madonna no la pueden ni ver en Detroit y a Marujita Díaz, nacida en Triana, se la valoraba más en Madrid que en Sevilla. Algo así debió pensar Mónica al ver como las discográficas pasaban automáticamente de ella a comienzo de los 90. Fue entonces cuando tomó la decisión de su vida: marcharse a México, un país donde el exceso es toda una seña de identidad y, de ello, Naranjo siempre ha ido sobrada. Allí editó su primer disco homónimo, que la convirtió en una artista súper ventas y en una pionera de los derechos LGTB.

La primera gran diva gay española

Mónica Naranjo
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Gays los ha habido en todas partes y en todos los tiempos, por mucho que Benito Mussolini, dictador italiano, dijera a los cuatro vientos que en Italia no había homosexuales. Claro que los había y en España, también. Durante muchos años, ese público “marginal” se desvivió por las folclóricas. Artistas como Lola Flores o Rocío Jurado fueron pioneras en hablar de ese público entregado y fiel, pero no se las puede catalogar de divas gay.

Eran otros tiempos y era otra España. Mónica Naranjo fue la primera en darse cuenta de que la sociedad había cambiado y por ello fue la primera en hacer de sí misma un producto a gran escala dirigido al colectivo LGTBI. En España, su discográfica no estaba de acuerdo con el rumbo que quería dar a su carrera, pero un peinado de Ruppert y una canción dance se colaron en el programa de mayor audiencia de la época, “Sorpresa, sorpresa”, presentado por Isabel Gemio, y el resto es historia. “Desátame” se convirtió en un hit instantáneo y una cantante prácticamente desconocida vendió más de 50 mil copias en una semana, llegando rápidamente al número uno. Resultado final: “Palabra de Mujer” vendió más de 2 millones de discos, con el certificado de disco de Diamante en España, un hito solo al alcance de Julio Iglesias y Raphael.

En mi carrera mando yo

Tras ‘Palabra de Mujer’, la discográfica que antes no confiaba en ella pasó a verla como la gallina de los huevos de oro. Por activa y por pasiva, intentaron tomar las riendas de su carrera y hacerle un disco a medida, una continuidad de su segundo álbum. Sin embargo, la artista no estaba dispuesta. Su admiración por la cantante italiana Mina la llevaron a hacer un disco homenaje, ‘Minage’, muy alejado del sonido comercial del anterior, salvo excepciones como ´Sobreviviré´.

El disco se confirmó como otro bombazo en su carrera, despachando más de un millón de ejemplares. Más tarde llegó su cuarto disco, ‘Chicas Malas’, también lanzado en inglés. La inversión de Sony fue brutal y exigieron tener el control total del disco, pero el éxito fue moderado. Mónica es una “Pantera en libertad” y a partir de entonces decidió romper con el sello y editar ella misma sus canciones. “En mi carrera mando yo”…y así lleva desde hace más de un década.
 

La televisión como plataforma para relanzar su carrera

Mónica Naranjo
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En lo musical, puede que Mónica no haya vuelto a tener un éxito tan colosal como con su disco ‘Palabra de Mujer’, pero eso a ella no la importa. En el momento en el que vio que su nombre perdía fuelle, la cantante, que algo aprendió en México de cómo funciona el showbusiness de verdad, decidió a dar el salto a televisión, primero como jurado de talent shows y más tarde como presentadora revelación de varios formatos como ‘Mónica y el sexo’ o ‘La isla de las tentaciones’.

Si no apareces la gente se olvida de tí, pero si sales en televisión te aseguras tu buena cuota de atención. Desde que se estrenara en ‘Tu Cara me suena’ en el 2013, Naranjo no ha parado de ocupar minutos de pantalla pero lo que es más importante aún, de sacar discos y llenar teatros por España y Latinoamérica, y eso que sus discos hace años que dejaron de ser comerciales. Poco importa. Mónica es un mito que se ha dejado llevar por la pasión, como le aconsejó Dalí. Ahí reside su éxito.

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