¿Por qué se parecen -sospechosamente- cada vez más Paula Echevarría a Sara Carbonero (y viceversa)?

¿Ha llegado la "aldea global" a nuestro universo "fashion"? A juzgar por esta foto de Sara Carbonero y Paula Echevarría, parece que SÍ. Analizamos el porqué de este fenómeno.

Gtres

Los fotógrafos holandeses Ari Versluis y Ellie Uyttenbroek llevan realizando un interesante trabajo desde 1994 llamado Exactitudes (y que puedes ver aquí) que consiste en una recopilación de 154 series fotográficas disparadas en los últimos veinte años a lo largo y ancho del mundo para documentar la forma de vestir de los habitantes de distintos lugares y demostrar que, en definitiva, nos parecemos más de lo que estamos dispuestos a admitir.

Para realizar este incisivo trabajo de campo, Versluis y Uyttenbroek llevan dos décadas viajando por el mundo. Aunque la mayor parte de su obra se ha producido en Europa también han capturado la forma de vestir de otros destinos más exóticos como Pekín, Marruecos, Cabo Verde o Río de Janeiro.

El resultado es apabullante y nos hace plantearnos algunas conclusiones, pero la primera que nos estalla en la cara es que (por mucho que nos sintamos originales) todos vestimos (más o menos) igual.

Empezando por la ropa y terminando por el pelo o los accesorios, la llamada “aldea global” no solo ha hecho que estemos más interconectados que nunca, también ha extendido la uniformidad como una mancha de aceite de la que es imposible escapar sin pringarse.

Y, aunque hoy sean las it girls quienes vendan estilo y miles de fans y seguidoras se fijen en ellas para saber qué comprar y cómo combinarlo, hemos de admitir que (al igual que los paneles de Versluis y Uyttenbroek) muchas veces, acaban pareciéndose demasiado.

Eso es lo que hemos pensado al ver esta foto de Paula Echevarría y Sara Carbonero, esperando hace pocos días en el aeropuerto de Ibiza para asistir a un acto de Calzedonia, hemos caído en la cuenta de que dos de las prescriptoras de estilo con más peso en España comparten mucho más que una abultada cuenta de seguidores (Echevarría cuenta con 2.7 millones de seguidores y Carbonero con 2.3 millones).

@pau_eche/@saracarbonero

Melena castaña larga, gafas de sol de idéntica montura, labial rosado, ligero broceado, misma talla de ropa, casi misma estatura… Mirando esta foto, cualquier podría afirmar que Paula y Sara son familia. Pero no lo son, como tampoco lo son millones de mujeres que las siguen y copian su estilo.

Tras esta reflexión nos surgen un par de dudas, ¿es este el tipo de mujer que gusta en nuestro país o ambas han ido adaptando su estilo y figura a lo que se espera de una it girl? ¿está la belleza tan estandarizada que ya no podemos salirnos de un algoritmo fijado?

Volviendo al trabajo de Ari Versluis y Ellie Uyttenbroek, los fotógrafos confesaban que cada vez les cuesta más encontrar culturas que no estuvieran contaminadas por la influencia de modas e Internet. Y es que, al parecer, casi todos los jóvenes del mundo visten casi igual gracias a las redes sociales.

La influencia de estas celebrities es indudable, sin ir más lejos el portal Influencer Marketing, afirmaba hace unos días en una mesa redonda organizada por IMF Business School que el 92% de los consumidores confía en embajadores de marca ajenos a una compañía. Mauro Fuentes (director de redes sociales de El Corte Inglés) insistió que para que un influencer sea de verdad influyente “tiene que ser creíble. Los números sin más no te aseguran que se vayan a cumplir tus objetivos de negocio”. Y parte de esa credibilidad se basa en la apariencia. La ropa, el pelo, las marcas que preferimos o las que no usaríamos bajo ningún concepto también hablan de quiénes somos.

Y que Sara Carbonero y Paula Echevarría acaben llevando casi el mismo vestido y botas, no es casualidad.

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