Rinoplastia secundaria: todo lo que hay que saber sobre la cirugía a la que se ha sometido María Pombo

María Pombo se ha sometido por segunda vez a una rinoplastia

María Pombo
Gtres

Hace unas semanas, María Pombo desaparecía de sus redes sociales y generaba ´incertidumbre entre sus seguidores. ¿La razón? Haber pasado por el quirófano para hacerse un retoque estético. “Una vez más y espero que la última. Este es el motivo de haber estado desconectada estos días. No me ha pasado nada grave, estoy perfectamente. Muchas gracias por vuestra preocupación. Ha sido una operación estética al 100%. Llevaba mucho tiempo sabiendo que me iba a ‘tener’ que volver a someter a una segunda rinoplastia, ya que en estos dos últimos años mi nariz ha ido deformándose poco a poco y no terminaba de estar cómoda”, escribía la influencer en su Instagram, junto a una imagen en la que mostraba su tabique nasal vendado.

Tras dar a conocer esta información y agradecer por el apoyo recibido por parte de sus fans, María Pombo explicaba que el problema con su nariz venía de lejos. Y es que de pequeña se la llegó a romper hasta en dos ocasiones. Esto, además de desviarle el tabique, le desencadenó dificultades respiratorias e inseguridades. Una incomodidad que decidió reparar con 23 años.

Maria Pombo
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Aunque en primer momento quedó satisfecha con los resultados -por estar mejor de salud y mejorar su apariencia- dos años y medio después no vio mayor cambio a nivel estético y comenzaron a aparecer nuevas imperfecciones. Razón por la que, a comienzos de este año, decidió someterse a una segunda rinoplastia.

Esta cirugía estética, también llamada rinoplastia secundaria, consiste en tratar de solucionar problemas derivados de una primera intervención en la nariz y sus motivos pueden ser diversos. Así lo explica la cirujana facial y otorrinolaringóloga María Teresa Achiques. Entre los más habituales, la doctora cita la desviación del tabique nasal, los cambios en la punta de la nariz y algunas deformaciones como la de v invertida. Asimismo, la inconformidad del paciente con los resultados de su primera intervención.

La directora médica de Sensabell Plastic Surgery llama la atención sobre la necesidad de explicar a los pacientes la complejidad de esta área del rostro en relación al proceso quirúrgico. Señala que este debe ser conservador y evitar un abordaje agresivo, ya que puede dar lugar a un mal resultado y está supeditado a dos factores que se pueden controlar, pero nunca del todo. Se refiere a los procesos de cicatrización e inflamación postoperatorias, que pueden producir fallos. 

Sobre el caso de María Pombo, la doctora advierte una dificultad añadida. Y es que en su primera intervención se corrigió su tabique nasal por varias fracturas. La rinoplastia es aquí “más difícil, porque esos huesos se han deformado o fracturado y el cartílago probablemente se ha movido”, explica. La rinoplastia secundaria se puede complicar cuando es necesario realizar un injerto de cartílago de otras zonas del cuerpo y no se encuentra ya el tejido necesario en la nariz.

Como medidas para evitar este segundo paso por el quirófano, María Teresa Achiques, recomienda el seguimiento riguroso de los cuidados postoperatorios, que incluyen, por ejemplo, las advertencias de no hacer deporte ni llevar gafas hasta que el médico lo permita. Asimismo, es fundamental acudir a las revisiones, puesto que el resultado final puede comenzar a apreciarse a los dos años. Desde el momento en que se abandona el quirófano y hasta esa fecha, la nariz puede evolucionar y es preciso que el doctor pueda seguir y corregir los posibles cambios. Sin embargo, según explica la cirujana, algunos pacientes se ven bien y dejan de acudir a los controles y otros tienen mucha presión por regresar a la vida normal.

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