Rocío Carrasco: Así se gestó la venta de Montealto, la casa familiar de Rocío Jurado

La salida de Ortega Cano y sus hijos de Montealto o “Villa Jurado”, como se le conoció popularmente, ha sido cuestión de enfrentamiento entre el torero y Rocío Carrasco estas semanas. Desvelamos todos los detalles de cómo se produjo aquella venta en 2008.

Primero fue Gloria Camila y después su padre, José Ortega Cano, quien apuntó a Rocío Carrasco y Fidel Albiac: “nos obligaron completamente a irnos de Montealto, a mí y a mis hijos”. Una afirmación que niega la propia Rocío Carrasco. “Quien les obligó a irse fue mi madre, que dejó claro en el testamento que esa casa debía venderse en dos años tras su fallecimiento. A Ortega se le informó que la casa se iba a comenzar a mostrar a compradores y es lógico que le molestara estar allí si eso comenzaba a producirse. Nadie le obligó a irse a Yerbabuena, porque tiene otra casa en Fuente del Fresno a pocos kilómetros de la casa de mi madre”.

Rocío Jurado legó esa magnífica mansión situada en la Moraleja, en la zona norte y afueras de Madrid, a sus tres hijos. Era el patrimonio que heredaron Gloria Camila y José Fernando, además de Rocío Carrasco, que recibió el 50%, la legítima y parte del tercio de mejora. ¿Por cuánto se vendió?, ¿cuándo comenzó a mostrarse a futuros clientes?, ¿cuándo se vendió?, ¿se sintió Ortega Cano presionado porque estaba presente en las visitas? Muchas son las incógnitas que han quedado en el aire en estas semanas.

Montealto, la casa de Rocío Jurado
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Rocío Carrasco fue la encargada de tramitar la venta. Conocía al propietario de una inmobiliaria de viviendas de lujo en la propia Moraleja, House Keeping, y a él le encargó que buscara a un comprador. La vivienda nunca se anunció y los compradores potenciales se buscaron de la cartera de clientes del establecimiento. Rocío falleció en junio de 2006 y la casa comenzó a enseñarse en 2007, una vez que Ortega Cano ya había abandonado el domicilio, por lo que nunca presenció el trasiego de posibles compradores. La vivienda se mostró siempre vacía, nos informa una fuente solvente de la propia inmobiliaria: “Esa era la orden y hasta que no hubo inquilinos no se enseñó. Sólo además la vieron tres clientes, no hizo falta más. Y todo se realizó con la mayor naturalidad”.

Rocío Jurado, Ortega Cano
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La presión, por lo tanto, era la advertencia que tenían que comenzar a mostrarla, para que la venta estuviera en el plazo que había indicado Rocío Jurado. Se firmó un contrato de arras el 3 de diciembre de 2007 y se escrituró el 1 de abril de 2008, dos meses antes de que se cumplieran los dos años. Se firmó la venta en una notaría de Madrid. Participaron Ortega Cano, en nombre de sus hijos menores, y Rocío Carrasco. El precio superó los 3 millones de euros.

Rocío Jurado adquirió esa vivienda a principios de los años 80. Una magnífica casa de dos plantas y sótano edificada sobre una parcela de 2750 metros cuadrados. En la primera planta, con 360 metros cuadrados de superficie, estaban los salones, baños, cocina y dormitorios. En la planta de arriba, de 163 metros cuadrados, varios dormitorios más, todos con baño. El sótano, de 400 metros cuadrados, tenía la zona de servicio, calderas y su tablao, donde organizaba sus fiestas y reunía a su gente. Además, contaba con una piscina cubierta de 95 metros cuadrados y una exterior.

 

Familia Rocío Jurado
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En esa casa vivió momentos muy felices junto a Pedro Carrasco y Ortega Cano, pero también momentos de tensión, episodios difíciles de su hija, como cuando Antonio David decidió quedarse allí por recomendación de sus abogados mientras su exmujer se marchaba a vivir con Fidel Albiac tras haberse separado del ex guardia civil.

A la prensa también la hizo partícipe de sus mejores días en esa casa, como cuando presentó a sus hijos en el jardín o recibía para dar entrevistas. De igual manera en ese jardín anunció que padecía cáncer y se marchaba a Houston y desde la puerta de entrada saludó por última vez a todos, cuando regresó a España, antes de fallecer en su dormitorio.

 

Antonio Rossi

Antonio Rossi

Tras casi 25 años de profesión, puedo decir que he hecho de casi todo y he vivido e informado de los acontecimientos sociales más importantes de las dos últimas décadas. He pasado por diferentes redacciones de prensa, radio, productoras, agencias y televisión. Lo mejor de esta profesión es que cada día es diferente. Y aunque cambies de compañeros, de canal o redacción hay algo que nunca he dejado atrás y siempre me acompaña, la pasión y las ganas. No perder la ilusión es la base de mi día a día. Y lo aplico en el trabajo y por supuesto también en mi vida.

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