Rocío Carrasco y María Teresa Campos, ¿tensión? entre 'madre e hija'

María Teresa Campos regresa al foco mediático con una entrevista en la revela todos sus sentimientos. Se siente lejos de Rocío Carrasco.

María Teresa Campos ha vivido su catarsis particular de la mano de Kiko Hernández. La veterana periodista ha aceptado la invitación del presentador de Sálvame para hacer una entrevista extensa y sincera. Ambos se han visto las caras en la nueva casa de la andaluza en la madrileña localidad de Aravaca. Allí han compartido preguntas y respuestas en forma de reflexiones sobre su dilatada trayectoria profesional y acerca de las polémicas que siempre persiguen a las Campos. Rocío Carrasco siempre ha sido como un miembro más de esa familia y ahora su nombre sale a colación en la charla que la presentadora ha concedido a Diez Minutos

Rocío siempre ha sido como una hija para María Teresa y viceversa. Entre 1999 y 2004 ella presentaba Día a Día, un magacín de actualidad diaria en televisión en el que empezó a trabajar una jovencísima Carrasco. La hija del boxeador y la Campos establecieron una buena relación que se fue forjando poco a poco hasta convertirse casi en la de una madre con su hija. Ellas mismas lo han dicho. Poco después, en 2004, volverían a cruzar sus caminos profesionales en el espacio Cada día. Igual que en un programa homenaje a la figura de Rocío Jurado que emitió Canal Sur al comienzo de la década. Tanto fue así que era habitual ver a Rocío Carrasco pasando tiempo junto a María Teresa, también en su casa. Especialmente recordados son sus posados navideños ya que la colaboradora tenía la costumbre de acudir a comer con las Campos al menos en uno de los festejos navideños. 

María Teresa Campos, Rocío Carrasco
Gtres

Sin embargo, el tiempo ha corrido y las circunstancias han cambiado a su paso. Primero la pandemia y después el regreso por todo lo alto de Rocío Carrasco a la televisión, con la emisión del ya famosos Rocío, contar la verdad para seguir viva, han sido aspectos determinantes. Ese exceso de exposición mediática ha tenido daños colaterales en las relaciones de su protagonista, como la que tiene con María Teresa Campos. Rocío ha dosificado sus apariciones públicas y eso ha implicado un alejamiento -quizá involuntario- con su madre televisiva. 

Así mismo lo reconoce la propia Campos en su entrevista con Kiko Hernández: "Últimamente, Rocío Carrasco y yo estamos menos unidas porque como ella ha hecho muchas y tal...pero antes los fines de semana estaba en mi casa", asevera con rotundidad. Una respuesta que tiene lugar cuando el entrevistador le pregunta por la ausencia de Rociíto en la boda del hijo de Carmen Borrego: "Yo creo que Rocío tenía alguna cosa sobre su madre ese día, pero no sé", apunta. 

María Teresa Campos / Gtres
María Teresa Campos / Gtres

Ese distanciamiento es perfectamente comprendido por parte de la matriarca de la familia y no cambia en nada lo que siente por ella: "Yo la quiero muchísimo. Es que yo he vivido todo lo de Rocío", dice en referencia a su desgarrador relato en la docuserie. "Un día de Reyes le dije 'Rocío, te voy a pedir un favor. Mira, yo estoy muy mayor y cualquier día me voy para adelante y yo no quiero morirme y que la gente crea que tú has sido una mala madre'. Se quedó así y me dijo 'no te preocupes que eso no va a pasar", desvela María Teresa Campos. 

Además del de Rocío Carrasco, María Teresa toca otros temas de su vida en la entrevista para Diez Minutos, como sus inicios en el mundo de la radio, en su Málaga natal, con tan solo 15 años o cómo se trasladó a Madrid tras quedarse viuda. Eso fue un punto de inflexión en su vida pero prefiere no tocar ese delicado tema: "Hay una parte de mi vida, que no es la de Madrid, de la que nunca voy a hablar por mis hijas. De mi marido y de cuando se quitó la vida", dice aún nostálgica. "Cuando vine a Madrid fue como empezar a vivir ¡me puse las botas! Me puse al corriente en cuanto a relaciones", cuenta. 

No elude otros asuntos como la incorporación a Sálvame de Pipi Estrada, quien mantuvo una relación con su hija Terelu: "Pipi me costo dinero. Pagué 2,5 millones de pesetas (15.000 euros) por retirar unas fotos porque salía de una casa de p... e iba con una agarrada, como que se había echado una amiga allí", dice sin rodeos. Además, cuenta una anécdota ocurrida con Ortega Cano durante la comunión de Gloria Camila. El diestro le sacó a bailar y le tiró los trastos. Pese a eso no le guarda rencor, pero lo prefiere lejos: "Ortega Cano está mayor y ahora a lo mejor le viene bien Ana María Aldón. Si se entienden, con su pan se lo coman", apunta. 

Alberto Ardila

Alberto Ardila

Contando historias objetivas desde mi objetividad y con la pasión del primer día.

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