5 cosas que no sabías de Grace Kelly

Quién era realmente Grace Kelly es parte del misterio que ha forjado el mito. Un mito que aún hoy sigue dándonos estas sorpresas.

Grace Kelly, 1953

Grace Kelly ha resultado ser una mujer tan bella como misteriosa. Por si las vicisitudes de su vida no fueron suficientes para forjar el mito, su repentina muerte bastó para sellar el enigma. 32 años después de aquel suceso, Grace nos sigue sorprendiendo con datos y anécdotas insólitas.

1. Adoraba el deporte. Su figura no se debía a la genética, Grace adoraba el deporte, en concreto la natación. Amor que le venía de su padre, un atleta consumado con tres medallas de oro olímpicas, que inculcó a sus cuatro hijos su pasión.

2. Enamorada de Hermès. En 1955, Grace se encontraba en la Riviera Francesa rodando Atrapa un Ladrón, el nuevo film de Hitchcock. Al frente del vestuario estaba la ocho veces oscarizada (y 28 veces nominada) Edith Head. Años después Edith confesaba: “Nos mandaron a Grace y a mi a comprar accesorios a la tienda de Hermès en París. Una decisión inusual en aquellos años, que hizo que nos sintiéramos como dos niñas en una tienda de helados”. Allí Grace se encontró con el mítico modelo de la firma que adoptó su apellido.

3. Perfecta incluso de viaje. Su estilo era siempre impecable, incluso viajando su aspecto era de revista. Precisamente por eso, en 1955 le ofrecieron protagonizar un reportaje, fotografiado por Richard Avedon, titulado Grace Kelly Tells How to Travel Light en la revista Woman’s Home Companion.

Grace Kelly en "Atrapa un Ladrón"

4. Tocados, gafas y zapatos. Eran sus tres pasiones. Los tocados y sombreros de Grace -de Balenciaga, Dior, Lanvin o Givenchy- , incompredidos muchas veces en Palacio, fueron celebrados por la prensa que la nombró “la mujer mejor ‘tocada’ del mundo”. También fue aclamada por sus gafas, firmadas todas por el cébre diseñador Oliver Goldsmith of London. Grace tenía 45 pares que le permitían coordinar el color de sus lentes con el de su atuendo. Por no hablar de su inconmensurable colección de zapatos.

5. Empezó la casa por los armarios. Cuando se remodeló su villa campestre de Roc Agel, ordenó, para consternación del arquitecto, que ésta se comenzara teniendo en cuenta el número de armarios que precisaba. “No me agrada deshacerme de la ropa, me gusta repetir según las ocasiones”.

La mujer americana que supo combinar con sabiduría el glamour de Hollywood y el allure de las estrellas europeas, no deja de fascinarnos. Parece que el confidente de Grace, el padre Francis Tucker, tenía razón y “en los años que vendrán, seguirán susurrando su nombre”.

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