Agyness Deyn, estilo propio

En la pasada década marcó la diferencia en las pasarelas, y ahora da su salto definitivo en el cine con un dramón de época. Dios salve a la reina Agyness Deyn.

Agyness Deyn, estilo propio

Pertenecía a esa estirpe de modelos británicas que parecen estar ahí por casualidad. De esas que, como una Stella Tennant o ahora una Edie Campbell, lucen portes aristocráticos (aunque ella no lo sea), pero están igual de exultantes con unas Dr Martens y la cabeza rapada, siempre con algún proyecto artístico cerca. A mediados del 2000, Agyness Deyn fue una de las primeras en renovar un gremio que, tras el reinado de las top models en los 90, se había quedado oxidado. Nacida en la periferia de Manchester, Deyn fue bautizada como Laura Hollins, pero su afición a la numerología la llevó a cambiarlo cuando era una adolescente. Su nombre actual es una derivación del Agnes de su abuela, y Hollins desapareció casi al mismo tiempo que su padre tras divorciarse de su madre. Deyn buscó su independencia desde muy joven (para los tabloides siempre será 'la chica del fish and chips', por uno de sus primeros trabajos) y, tras mudarse a Londres, un día fue descubierta cuando estaba de compras en una charity shop con el diseñador Henry Holland, amigo desde la infancia. Sus primeros años fueron difíciles, y la joven modelo decidió trasladarse a Nueva York: poco después ya estaba ocupando las portadas más importantes del planeta. Pero pasarelas y sesiones de fotos no le divertían demasiado, y no dejó de probar alternativ­­­­as.

Agyness Deyn, estilo propio

Hizo algún intento con la música y fundó una pequeña marca de moda con su hermana. Al final encontró su camino en la interpretación. Era un cambio que veía natural: como ella decía, era como promocionar en un empleo donde ya venía trabajando la expresión personal o creando personajes. Hace cuatro años, la gran acogida a su papel en una obra de teatro en Londres le dio la entrada al casting de Sunset Song. La historia de una joven que en plena Primera Guerra Mundial debe hacerse cargo de la granja de un padre tiránico y sufrir el regreso de un marido al que la contienda ha transformado. Sunset Song le ha dado la oportunidad de trabajar a las órdenes de Terence Davies, uno de los más prestigiosos cineastas británicos. Pero también ha supuesto un tremendo desafío interpretativo para la antigua modelo, que en la cinta debe jugar con precisión con las emociones, la fuerza interior y hasta el acento escocés de su personaje. La apuesta se ha saldado con éxito: la crítica no le dirige más que alabanzas. Y una vez más, Deyn vuelve a ser el centro de todas las miradas. 

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