Aljawhara Al-Sabah, la princesa imparable

La jequesa kuwaití Aljawhara Al-Sabah es la primera mujer del Oriente Próximo que lanza al mercado una colección completa de baño. Se llama 'Nukksh' y nos la presenta en exclusiva bajo un cielo primaveral en Madrid.

Aljawhara Al-Sabah, la princesa imparable

"No se imagina usted la suerte que tienen los hombres de no tener que calzar tacones". El fotógrafo se ha empeñado en hacer la foto en una de las azoteas del hotel Wellington, en el centro noble de Madrid, y aquí me tienen a mí con los dedos cruzados para que Aljawhara Al-Sabah, que es sheika de Kuwait, o sea, una auténtica princesa, no se deslome mientras sube por la estrecha y empinadísima escalera metálica que, si la suerte nos acompaña, la conducirá hasta lo más alto del edificio. Me pide que le sostenga una cartera de mano y el móvil con el que viene hablando desde la suite en que se hospeda con su hija de un año, y accedo a ello inmediatamente, sintiéndome la persona más útil del planeta. La sheika viste un caftán de seda bordado con hilo de oro y unas sandalias de no menos de 12 centímetros que son la causa de nuestro actual desequilibrio. Me encomiendo a todos los santos que me vienen a la cabeza y al mismísimo Alá, porque si le pasara algo a esta joven empresaria, de 29 años, me veo involucrado en un conflicto diplomático a nivel internacional.

Con los pies en el suelo (por fin). A la vista está de todos ustedes que la cosa resultó bastante bien. «Es la primera vez que poso, no tengo ni idea de cómo se hace, estoy en sus manos». Elegante, educada, totalmente a favor y muy disciplinada le pide, sin embargo, al fotógrafo que, en otra instantánea en la que está sentada en un sofá de terciopelo azul, no le haga recostarse como una odalisca porque «mi padre me mataría». Ya en su habitación, a salvo, en la terraza, charla mos un rato sobre Nukksh, la colección de bañadores para toda la familia que ha lanzado y presentado en Madrid y dentro de unos días, pop up store mediante, en la ciudad de Southampton (Inglaterra).

Aljawhara Al-Sabah, la princesa imparable

Esta es su primera vez en Madrid, pero usted pasa los veranos en Marbella. Uy, aparte del aspecto, su acento también parece de auténtico inglés.

No se confíe, ya verá como empeora, doy el pego porque veo entera dos veces al año la serie Brideshead Revisited, la de 1981... Pues funciona. Bueno, a lo que íbamos, sí me encanta su país y Marbella es una delicia. Amo su ambiente, las playas, el sol...

¿Le ha inspirado para su colección? El motor real de la colección es mi hija. Busqué incesantemente ropa de baño para las dos y no encontré nada de nada, así que garabateé en mi laptop unos gráficos que son el origen de las prendas. Yo no soy diseñadora, soy empresaria, que quede claro, pero me puse en contacto con un fabricante de Londres que materializó mis ideas. Entonces, como no tenía experiencia en retail, pedí consejo a mi antigua amiga Reema All Yacoub, que es la primera mujer que ha abierto un portal de venta online de moda en Oriente Próximo, se llama My Pink Moon. Me dijo que de consejera nada, que quería convertirse en mi socia. Que le gustara la idea, se lo aseguro, me animó muchísimo a seguir adelante.

Usted forma parte de la familia real kuwaití, ¿cómo ven su labor como empresaria? Kuwait es un sitio maravilloso para vivir y lleno de oportunidades. Mi familia es un punto de referencia y pertenecer a ella es una cosa muy buena y un honor, pero es una circunstancia que me viene dada y siempre he querido hacer y ser algo por mí misma. Actualmente, en mi país hay una corriente entre los jóvenes de emprender negocios propios: restaurantes (yo tengo uno allí que se llama Torero y un café en Marbella que se llama Arab), firmas de moda... La gente quiere ser ella misma, invertir en el futuro y no depender del petróleo. Siempre me he preguntado quién soy yo realmente y lucho día a día para descubrirlo.

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