Anna Castillo, entre sonrisas y lágrimas

La joven actriz convierte la emoción en arte en 'El olivo', la nueva película de Icíar Bollaín que llega hoy a los cines.

El olivo

Cuenta Anna Castillo (Barcelona, 1993) que lo que más le gustaba de niña era cantar. Podía pasarse horas en su habitación imitando a Britney Spears. También meterse en la vida de los personajes de la pantalla. Estudiaba la ESO cuando su madre la metió en teatro musical, y ahí empezó todo: su participación en el programa infantil Club Super3, de TV3; los primeros rodajes, los musicales, las series. La entrañable Dorita de Amar es para siempre ha sido su mejor escuela, y por ella empezaron a reconocerla en el mercado o en el gimnasio. “Una vez me pillaron todas las señoras en bolas en el vestuario y empezaron a hacerme preguntas”, cuenta divertida. Con La llamada, una comedia musical que arrasa en los escenarios de Madrid desde hace años, se lo ha pasado en grande. Porque, igual que su personaje en la obra, Anna se reconoce alegre y fiestera.

El olivo

Por eso, el rodaje de El olivo, el drama con el que Icíar Bollaín le ha dado su papel de mayor peso hasta la fecha, y que llega a los cines en unos días, le planteó ciertas dificultades. Ella encarna a una joven que se empeña en devolver a su abuelo, enfermo, un olivo milenario que en su día arrancaron de sus tierras. “El problema no era la carga dramática, sino que mi personaje era muy contenido, y yo soy lo contrario. No sabía cómo iba a poder guardarme todo ese dolor, esa rabia". Prueba superada: Castillo, a la vez frágil y decidida en la cinta, borda un papel que le va a dar muchas alegrías. Ahora rueda Oro, lo nuevo de Agustín Díaz Yanes, y prepara la película de La llamada. Dos escalones más en una carrera que, con 22 años, ya apunta muy alto.

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