Begoña Gómez quiere ser como Doña Letizia, pero... ¿lo ha conseguido?

La mujer del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, está tomando decisiones estilísticas algo sospechosas. ¿Son las comparaciones odiosas?

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Anoche, Don Felipe y Doña Letizia ofrecieron una cena de gala en el Palacio Real con motivo de la visita del presidente de China, Xi Jinping y su esposa, la soprano Peng Liyuan a nuestro país. El duelo de estilo estaba asegurado, pero la protagonista no ha sido la primera dama del país asiático, sino Begoña Gómez que en su estreno como primera dama (aka esposa de Pedro Sánchez) sacó todos los ases bajo su manga en cuanto a estilo, dejando para el recuerdo un look estudiado concienzudamente que da mucho que pensar... ¿Bego, qué andas tramando?

Sin duda, en el esperado encuentro, dos mujeres han sido las protagonistas, Doña Letizia (y por supuesto, su tiara) y Begoña que lució un diseño de terciopelo bordado con flores, el mismo tejido que eligió la reina. ¿Casualidad? Nosotras creemos que eso no existe...

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La polémica viene servida porque muchos son los que dicen que Begoña le quiere robar el puesto a Doña Letizia y no solo en temas estilísticos. Pero primero, atención a lo que ocurrió anoche en el Palacio Real. Tanto el estilismo de Begoña como el de la reina Letizia eran una de las incógnitas más esperadas antes de que comenzara el besamanos. Y cuando aparecieron, se destapó el pastel. 

El vestido de la esposa del presidente, firmado por un diseñador español, Marcos Luengo era una clara declaración de estilo. Llamativo pero sin resultar discordante, captó la atención por su diseño, pero también por la sencillez con la que Begoña lució la pieza, que de terciopelo rojo oscuro con escote en V tanto en la parte delantera como trasera y bordado con flores doradas, recordaba a la bandera china, haciendo una alusión a los invitados. 

Por su parte Doña Letizia abrió el joyero y decidió que era una buena ocasión para hacer uso de la tiara más espectacular de la colección española. La tiara Rusa era la única pieza que le faltaba por lucir del joyero real. Grande, impresionante, despampanante (nos quedamos sin adjetivos), Letizia dejó claro quién era la reina. Literalmente. Porque la cosa no se quedó ahí. También lució dos brazaletes de las llamadas joyas de pasar con los que la hemos visto mucho últimamente, los pendientes chatones y un broche de la flor de Lis. La reina, anoche, se lo puso todo. Demostrando que digan lo que digan, la queen es ella. Aunque quizás el problema fue el vestido. Negro, de manga larga y con escote redondo y firmado por Felipe Varela, aunque la reina estrenaba una tiara envidiable, repetía modelito. El vestido ya se lo pudimos ver en Argentina el año pasado, por lo que la elección estilística, se quedó un poco corta. 

Eso sí, debemos admitir que iba espectacular. Y brillaba más que nunca (y no estamos hablando de su make up look o de su posible escarceo con el ácido hialurónico que envidiamos profundamente, que también). Sino de todos los accesorios con los que alumbró el vestido. Soñaremos siempre con ellos. Siempre.

La disputa la causa el estilo de Begoña, que últimamente ha asisitido a los actos polítcos y de Estado a los que ha faltado la reina, en un intento, dicen, de acaparar el foco de atención. Por ejemplo, en la visita de Estado a Cuba en la que Begoña acompañó a su esposo, lució un traje de chaqueta que recordaba mucho (bastante, inmensamente) al estilo de Letizia

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Moncloa

Y es que, ya sabemos que el rojo es uno de los colores predilectos de Doña Letizia y que lo luce tanto en pequeños detalles como por ejemplo unas botas por encima de la rodilla o en total looks con vestidos ajustados. El rojo es el color de la reina para sus apariciones públicas y si es así... ¿Por qué lo lleva también Begoña? 

De momento la mala relación entre ambas se basa solo rumores, pero bien es cierto que cuando el río suena... agua lleva. Y parece que este se está comenzando a desbordar. De ahí la razón por la que Doña Letizia en una de las últimas cenas de Estado del año, sacó la artillería pesada (y de quilates) del joyero para demostrar quién es quién. Y además, con creces.

Bego... si tu intención es ser Letizia, parece que te costará más de lo pensado. Porque reina, nunca mejor dicho, no hay más que una. 

¿Quién gana el primer round?

 

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