Brie Larson, la revelación del año

El papel de una joven madre secuestrada con su hijo ha hecho de la actriz el rostro más perseguido de Hollywood.

Brie y Jacob

Todos los años algún invitado inesperado se cuela en las nominaciones a los principales premios de Hollywood. Y esta mujer con nombre artístico de queso (el real sonaba demasiado sofisticado, Brienne Sidonie Desaulniers) es la convidada sorpresa de este año: ya se ha hecho con el Globo de Oro a la mejor actriz protagonista, y su nominación al Oscar podría convertirse en una estatuilla que le arrebataría a gigantes de la pantalla como Cate Blanchett o Charlotte Rampling. La culpa de todo la tiene La habitación, un turbador drama psicológico en el que interpreta a una joven secuestrada que tiene un hijo durante su cautiverio, y que se estrena en nuestros cines el próximo 4 de marzo. Larson (Sacramento, California, 1989), una chica lista apasionada por la filosofía y la mitología, preparó la película leyendo sobre el trauma y discutiendo temas morales con el director Lenny Abrahamson. Su personaje, Ma, ha sido capaz de resistir su cautiverio y sacar un hijo adelante. Durante años, ese espacio es toda la realidad que conoce el pequeño, un sorprendente Jacob Tremblay, y cuando consiguen escapar, la vida en libertad no será nada fácil.

Jacob Tremblay

El papel parecía cortado a la medida de Larson, que cuando era una niña californiana escolarizada en casa se pasaba el tiempo viendo películas europeas, porque las mujeres que salían en ellas le parecían mucho más reales que las americanas, siempre perfectas. Dos vocaciones aparecieron temprano, la de actriz y la de cantante. En televisión debutó siendo niña en los sketches del programa de Jay Leno. Y como autora de un pop adolescente bastante infumable llegó a publicar un disco en 2005. Desde entonces, a base de patearse castings, la actriz ha conseguido pasar de los personajes secundarios de Scott Pilgrim o Greenberg y series como United States of Tara a protagonizar el año pasado Las vidas de Grace, una cinta indie ambientada en una institución mental que la colocó en el mapa. Un musical en la India y la nueva película de King Kong que está rodando compensan ahora la dieta intensiva de dramones a la que se venía sometiendo, y que ha servido para apuntalar una carrera que mira cada vez más lejos.

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