Carey Mulligan también quiere votar

La actriz británica se apunta a la lucha feminista y se pone en la cola de los Oscar con 'Sufragistas', que llega mañana a los cines.

Sufragistas

Carey Mulligan es de esa estirpe de actrices que uno se imagina más con un corsé victoriano que con unos vaqueros pitillo. Debutar en el cine con Orgullo y prejuicio debe de marcar, y Mulligan parece desde entonces a la búsqueda permanente de una historia literaria de peso y un traje de época. La hemos visto en pasados icónicos y letraheridos, como el clásico de Thomas Hardy Lejos del mundanal ruido, o El Gran Gatsby de Scott Fitzgerald, y también en futuros distópicos como el de Nunca me abandones, adaptada de una novela de Kazuo Ishiguro. Otra de sus especialidades son las bohemias (o aspirantes a) de los 60, a las que dio vida en A propósito de Llewyn Davis o An Education. Y en el presente solo se aventura con personajes torturados, como la cantante suicida de Shame o la esposa machacada de Drive. Sea como fuere, no la busques en una comedia romántica intrascendente, porque lo suyo son los papeles con pátina y expectativa de premio. Así es el de Sufragistas, la película sobre aquellas mujeres pioneras de la lucha feminista que, en la Gran Bretaña de principios del siglo XX, se tuvieron que radicalizar y pasar a la acción. En poco más de hora y media de cinta vemos a Maud, su personaje, una humilde trabajadora explotada en una lavandería, recibir porrazos, romper escaparates, pisar la cárcel e incluso poner bombas, bien escoltada por dos pesos pesados como Meryl Streep y Helena Bonham Carter.

Sufragistas

Su interpretación huele a Oscar, y el papel parece haber dado nuevos bríos políticos a esta actriz inglesa que hasta ahora había preferido no manifestarse sobre temas sensibles. Mulligan encaja con el estereotipo de chica que no ha roto nunca un plato: nacida en el seno de una familia acomodada, no faltaba a misa cuando era joven, jura no haber probado las drogas y vive en una granja con su marido, el roquero blando por antonomasia, Marcos Mumford, de Mumford & Sons. Pero esta película parece haber despertado su conciencia. "Tenemos una industria del cine sexista y las historias sobre mujeres se han quedado, en gran medida, sin contar", protestaba en una entrevista con Reader's Digest. Ha sido precisamente la falta de papeles interesantes lo que le ha hecho pasar largos periodos –hasta año y medio– sin trabajar. Por eso se le ha oído decir que quiere montar su propia productora. Evitaría así que historias importantes, como la de Sufragistas, se acaben quedando en un cajón.

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