Cate Blanchett: "Cada vez que empiezo un proyecto me invaden el miedo y las dudas"

La actriz, musa de Giorgio Armani e imagen de la fragancia Sí, nos habla de su vida, de sus preocupaciones y de su nuevo papel como embajadora de buena voluntad para los refugiados.

CATE BLANCHET

Cate Blanchett lo quiere todo. Al igual que con las películas que decide rodar, Cate se compromete con muchas causas. La actriz ha ganado dos veces el Oscar (por El aviador y Blue Jasmine), tiene cuatro hijos, codirige la Compañía de Teatro de Sidney –junto con su marido, el escritor australiano Andrew Upton–, también es embajadora de la ONU para los refugiados...

Incluso ser la imagen del perfume Sì, de Giorgio Armani, le ha permitido asumir otro compromiso más. Al compartir su propia experiencia con el Círculo Sì de Mujeres, creado por el diseñador, sirve de inspiración al resto de mujeres para que elijan vivir plenamente su pasión.

Una mujer real

¿Hubo algún momento en tu vida en el que decidiste que querías vivir tu sueño?
Yo diría que lo que ha habido son oportunidades. A lo largo de una vida, se te presentan muchas opciones, unas buenas y otras malas, pero lo que importa es por las que optas. A menudo, lo que desde fuera pudiera parecer una situación imposible, puede ser que esconda muchas oportunidades. De hecho, un momento realmente exigente te puede enseñar mucho más que, por ejemplo, el tener que recoger un Oscar de la Academia. Cada vez que empiezo un proyecto, sin excepciones, me invaden el miedo y las dudas, y tengo que recordarme a mí misma el estado de ánimo con el que dije sí a ese proyecto en su momento, que era, ni más ni menos, que de emoción, de reto y de aventura...

¿Las dudas son más femeninas?
Creo que las mujeres exteriorizan mucho más sus dudas, y no creo que eso sea malo. Si asumes tus miedos y los vas gestionando, entonces sigues hacia delante con mayor conocimiento de causa y de una manera más inteligente. Vas desenterrando las trampas y las vas evitando según se van presentando. Además, ¿por qué querrían las mujeres comportarse de la misma manera que lo hacen los hombres? Creo que ellos actúan de una forma algo chulesca, como gallos de corral, tanto cuando trabajan como cuando crean. Eso tiene su lado genial, pero también corren el riesgo de que este comportamiento solo produzca un cierto tipo de trabajo. Las mujeres también deben ser capaces de hacer las cosas a su manera, sin tener que pedir perdón por ello. Creo que el mundo está roto, y que dar más poder a las mujeres es una forma que tenemos para intentar arreglarlo.

 

Y sin embargo, algunas mujeres sí que se comportan como si fueran hombres...
Porque sienten que es lo que se espera de ellas. No creo que necesariamente sea lo que les apetezca hacer. Lo que pasa es que no siempre tienen el espacio que necesitan para trabajar como querrían hacerlo, bien porque no han sido capaces de creárselo, o bien porque no les han concedido ese espacio. No estoy diciendo que las mujeres sean criaturas frágiles a las que haya que tratar de manera diferente. Si, por ejemplo, una mujer decide ingresar en el ejército, entonces tiene que asumir que está en el ejército, donde existe un código de conducta muy claro. Pero en otros muchos sectores, existe la posibilidad de dar un paso a un lado e intentar hacer las cosas de otra manera.

Dijiste que la imagen de la mujer Sì no es en realidad la tuya, sino la de la mujer que desearías ser. ¿Quién es esa mujer?
Sì es un perfume aspiracional. No es para nada el tipo de fragancia que te transporta a tus recuerdos. Su propuesta es otra, algo más del tipo “¿cómo me quiero sentir hoy?”. Personalmente, me gustaría ser mucho más paciente, más reposada. Soy muy activa, reboso compasión, amor y aventura, y sinceramente, creo que me gustaría ser más tranquila, más pausada. Admiro muchísimo a mujeres como [la senadora de Estados Unidos] Elizabeth Warren. Es extraordinaria, por su inteligencia, por su consideración y por su pensamiento político a largo plazo. Por desgracia, en la actualidad, la política vive obsesionada con las declaraciones y sus repercusiones mediáticas, cuando lo que nos hace falta son estrategias que aúnen compasión y una visión razonable a largo plazo. Por eso pienso que es una mujer brillante y creo que sería una grandísima presidenta.

 

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Cate Blanchett, Audrey Azoulay e Isabelle Huppert en el desfile de Alta Costura de Giorgio Armani celebrado en París el pasado mes de julio./ Getty

Te acaban de nombrar embajadora del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), un cargo muy importante.
Sí, es una gran responsabilidad. He estado hace poco en Jordania. Había 50.000 personas hacinadas en la frontera de Siria intentando poder cruzar a Jordania, huyendo de la misma amenaza que tiene aterrorizada al mundo occidental. No tienen elección. Y he visto que, una vez más, las personas más vulnerables son las mujeres y los niños. Son a las que van dejando pasar, pero con cuentagotas. Así es como a muchas las han separado de sus maridos, aunque otros ya habían muerto antes. Por desgracia, en una sociedad tan masculina, estas mujeres pueden fácilmente adoptar estrategias de supervivencia muy perjudiciales para ellas. Un ejemplo muy claro es casar a sus hijas cuando todavía son auténticas niñas, o mantener a sus hijos en casa, sin que vayan al colegio durante largas temporadas... A fin de cuentas, Siria tendrá que ser reconstruida por sirios, y se está fabricando una generación entera de niñas y niños sin educación...

¿Qué es lo que le motiva a Cate Blanchett?
Ni yo misma tengo claro lo que me motiva. Siento que tengo que hacer las cosas. No lo hago por conseguir algo, sino porque no sé lo que va a pasar. Ni soy alpinista, ni me planteo ascender nunca el Everest, pero nunca sabes a ciencia cierta lo que te vas a encontrar al otro lado de la montaña. Pueden ocurrir múltiples imprevistos. Me gusta lo desconocido. Si le preguntas a cualquier persona que haya triunfado, del ámbito que sea, te dirá que no tiene la sensación de haber llegado a ninguna parte en concreto, sino que está constantemente a la búsqueda del siguiente reto, de la próxima meta. ¡En eso consiste la vida! Si dejas de ponerte retos, de intentar superarte a ti misma y de cuestionártelo todo, si dejas de amar o de experimentar, entonces ya nada merece la pena, ¿no crees?

 

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