Cayetano Rivera: el torero silencioso

Educado en Suiza y alejado durante su juventud del mundo del toro, finalmente su ADN se impuso: iba a ser matador. Hablamos con uno de los hombres más enigmáticos y elegantes de España.

Cayetano Rivera

Matador. El último de las dinastías Rivera, Ordóñez y Dominguín: Cayetano (Madrid, 1977) se mide con el toro para vencer sus miedos, como un antiguo dios al que no le quedaran otros retos en esta tierra.Viste traje de luces, pero también una coraza que le protege de una sobreexposición mediática a la que parecía destinado desde su nacimiento. Habla despacio, busca la palabra justa, sonríe de vez en cuando, con ojos gatunos.

A punto de contraer matrimonio con Eva González, recuperamos esta entrevista realizada por Ana García Siñeriz para Marie Claire en diciembre de 2011.

Y usted, ¿siempre quiso ser torero?

Todos pasamos por diferentes etapas, pero siempre tuve curiosidad por el toreo; prácticamente toda mi familia se había dedicado o se dedica a ello. Aunque de muy pequeño quería ser carpintero (risas). Y luego tuve una época en la que deseaba ser picador.

En su familia preferirían torero a picador, ¿no?

Cayetano Rivera

No… Bueno, en mi familia creo que no había ninguno que quisiera que me dedicara al toro. Saben lo difícil que es y el riesgo que conlleva.

Y con sus antecedentes, aún más…

Sí, igual que yo: espero que ninguno de los hijos, sobrinos, nietos que vengan se dedique al toro. Es una profesión que amo y respeto, pero es difícil y sacrificada. Y el peligro que la acompaña no lo quiero para mis seres queridos.

Llegó a los toros más tarde que la mayoría: estudió en el extranjero, parecía que su vida se alejara de las plazas...

Sí, enfoqué mi vida hacia el cine y la televisión, un mundo apasionante y muy creativo. Y si no hubiera sido torero hubiese seguido por ese camino. Pero tomé la decisión de conocer mis raíces y de no quedarme con la duda de qué hubiese pasado de no haberlo intentado.

Vivimos en plena tormenta entre partidarios y detractores de las corridas. ¿Cómo explicaría lo que hace a alguien que está del otro lado?

Cayetano

Es difícil pero necesario, porque parte de ese movimiento antitaurino surge del desconocimiento. Yo al toro le tengo muchísimo respeto: al toro y al torero. Prácticamente desde que nací tengo al toro en casa. Y admiro la figura del torero. El toreo es una pasión; se llega a crear una conexión con el toro muy especial.

Sí, pero con el antecedente de la trágica muerte de su padre… ¿nunca le ha frenado el miedo?

Siempre lo tengo presente. La verdad es que mi dedicación a los toros me ha acercado un poco más a él. Pero cuando voy a la plaza intento pensar en lo que me motiva, en la figura del toreo que quiero llegar a ser.

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