Cómo conocí a vuestra madre...

El final de la serie de la CBS, después de nueve temporadas, ha sido el bombazo del año. Y nosotros hemos reunido a cinco reconocidos hijos que nos cuentan cómo sus padres encontraron al amor de sus vidas. La realidad siempre supera a la ficción.

María y Paco León

Las historias de amor son como las canciones: muchas parecen iguales, pero todas suenan distintas. La de los personajes de Ted Mosby y Tracy McConnell conquistó a la audiencia global hasta su último capítulo, visto por trece millones de espectadores solo en EE UU. Pero ¿cómo se conocieron los padres de las cinco personalidades de nuestras páginas? El director de cine Paco León y su hermana María, la chef Marta Cárdenas Maestre, el cantante Adanowsky, la actriz Natalia Verbeke y la modelo Laura Sánchez nos descubren las historias de amor de sus padres, dignas de una serie de televisión. Atención guionistas de España, aquí van un puñado de ideas para emular el éxito de la fórmula americana de Cómo conocí a vuestra madre.

PACO Y MARÍA LEÓN

La hoy popular Carmina era un bellezón sevillano de la época, recuerdan Paco y María. "Rubia, de pelo largo y ojos verdes. Se la rifaban”, cuentan. Cuando conoció a Antonio, en 1971, era una muchacha refinada que no pedía ensaladilla en los bares por no mancharse. "Ahí donde la ves era más bien pija, y se fijaba en los de buena apariencia", dice Paco. Un día, en un baile del barrio, un joven Antonio le ofreció medio bocadillo de jamón. Se la metió en el bolsillo. "Mi madre recuerda que le llamó la atención, pero que cuando de verdad le dio un vuelco el estómago fue la segunda vez que lo vio, trabajando en la venta, con el pantalón caído, la camisa fuera y la tiza en la oreja", cuenta María, que tiene clarísimo que la persona que descubrió a Carmina fue su padre, "el verdadero cazatalentos". Antonio iba en bicicleta al bloque de Carmina todas las tardes, le silbaba y ella bajaba desde el cuarto a verlo. Se casaron pronto, "porque en aquella época era la manera de salir de casa", explica Paco. Con Antonio trabajando de sol a sol en la venta, se ocupó de su casa, sus hijos y los avatares de la vida. Así nació la Carmina que media España conoce por Carmina o revienta y, ahora, por Carmina y amén, en cines desde el 30 de abril. "Lo pasaron bien, eran muy flamencos y alguna vez nos tocó dormir en el coche", recuerdan. Hoy, admiran el nivel de compenetración en sus padres tras 40 años, "porque se han querido como son, nunca intentaron cambiarse", explican. María dice que "ahora que los tres hermanos nos hemos ido de casa están en un proceso de reconquista muy bonito".

Isabel Maestre y Marta

ISABEL MAESTRE Y MARTA

Hace varias décadas, en San Sebastián era típico que los chicos salieran por un lado y las chicas por otro. Pero como las normas están para romperlas, un par de llamadas bastaron para que dos amigos convencieran a dos muchachas en 1967 para tomar algo en el bar del club de tenis. Ahí se vieron por primera vez Isabel Maestre, dueña de uno de los catering más conocidos de Madrid, y su hoy marido, Pablo. "Mi madre me dice que fue verlo y tener claro que era para ella", cuenta Marta, que trabaja con Isabel en la empresa gastronómica. Un año de novios les bastó para terminar en boda. Ella tenía 24 años y él 28. "Siempre ha ido todo muy rodado, ha sido un proceso natural de felicidad, de estar muy a gusto", dice la propia Isabel, que recuerda con enorme ilusión la llegada de la independencia, su primer hijo… Ni siquiera la decisión de trasladarse a Madrid, cuando a Pablo le surgió un buen trabajo en Ferrovial, le supuso ningún conflicto. "Dejó el Banco Guipuzcoano y se vino para ser esposa y madre. Pero a los cuatro años de tenerme a mí quiso volver a trabajar, y tenía claro que tenía que ser por cuenta propia. Siempre le gustó la cocina, mi padre la animó… y ¡mira!, no ha ido tan mal", cuenta Marta. Si en algo se han basado estos 46 años de matrimonio ha sido en el buen humor y las ganas de agradarse. La propia Isabel lo admite: "Aún me levanto y me tiene preparado el desayuno. Todos los días".

Adanowsky

ADANOWSKY

Para cada uno de sus discos, Adanowsky crea un personaje al que mata al finalizar la gira. Acaba de lanzar el tercero, que cierra su trilogía Ada. Y la culpa de este personaje de ahora, mitad hombre, mitad mujer, la tienen sus padres. Hijo del artista chileno Alejandro Jodorowsky, recuerda que su padre daba clases de teatro en México en 1963 cuando una de sus alumnas llevó a una amiga a clase. Se llamaba Valerie y tenía 18 años. "Mi padre la invitó a ver una función que él dirigía. Me contó que fue la manera que tenía de reírse lo que lo enamoró en aquel mismo momento", dice Adán, el tercero de los tres hijos que tuvieron en treinta años de matrimonio. "Cuando quedó embarazada por tercera vez, querían una niña. Se lo llegaron a asegurar, y tenían claro que se llamaría Ada. Pero, al verme, me pusieron Adán". Lo de la contracción, Adanowsky, como sello de identidad, ya es cosa suya. Al revés que el resto de historias, esta no tuvo final feliz: hace veinte años, sus padres se separaron. Pero hoy se llevan mejor y quedan para tomar café.

Natalia Verbeke

NATALIA VERBEKE

Natalia Verbeke es actriz desde el día en que se conocieron sus padres. Ella, Virginia, trabajaba en la oficina de una tía de él, Lorenzo, y fue amor a primera vista. "Mi padre se lo trabajó mucho. Había que hacer la corte", recuerda entre risas. En aquella primera charla hablaron de cine. Era 1967 y se estrenó con controversia ¿Quién teme a Virginia Woolf?, aunque ninguno de los dos había podido ir a verla. Ahí mismo hicieron una cita. Fue solo la primera de las cientos de películas que han visto juntos en 47 años, esta "pareja perfecta", según Natalia. "Aún hoy, cuando se dejan de ver unos días, mi padre le escribe cartas de amor", dice. "Me han puesto el listón muy alto", reconoce la actriz. Pero no ha sido todo un camino de rosas: Lorenzo, odontólogo, decidió emigrar con Virginia y toda la familia a España en 1986 buscando un futuro mejor. "A mi madre le costó mucho, no teníamos nada más en común que el idioma". Pero el amor entre ellos consiguió el milagro: hace solo unos meses, Lorenzo, de 69 años, preparó una fiesta sorpresa a su mujer por sus 70. Hay dudas de cuál de las dos, si madre o hija, derramó más lágrimas de alegría.

Laura Sánchez

LAURA SÁNCHEZ

María y Eulalio se conocen desde niños. Santa Ana La Real, en Huelva, es lo suficientemente pequeño para que todo el mundo lo haga. Como en nuestra primera historia, ella era el bellezón del pueblo; Eulalio no podía decir lo mismo. "Mi padre siempre dice que ella tuvo que elegir entre el tonto y él", cuenta Laura con humor. María nunca le había hecho ni caso, pero tras dos años de pico y pala, ella cayó en sus redes. La muchacha cosía y él trabajaba en el campo. Empezaron como novios cuando ella tenía 18 y él 16. Pero la felicidad duró poco: Eulalio se marchó a Waldorf (Alemania) a trabajar. "Fueron tres años y medio de relación a distancia a principios de los setenta, y se mantuvo viva por las cartas de amor que se escribían", cuenta Laura. Hasta que un día Eulalio le pidió matrimonio por escrito. Vino a España, se casaron el 6 de enero de 1974 y se marcharon los dos a Alemania. Para María comenzó una nueva vida a casi 2.500 kilómetros de aquí. "Aprendió el idioma. Ella parecía de allí, tan rubia y con los ojos claros, y desde el mismo aeropuerto ya le hablaban como si fuera una germana más. Mi padre le decía que solo tenía que contestar ich verstehe nicht (no entiendo)", cuenta Laura. Se convirtió en ama de casa y conoció una asociación de unos 300 españoles con los que se reunía cuando añoraba su tierra. Tuvieron su primer hijo, pero Eulalio siempre quiso volver. Y cuando, en 1980, una prima de este quiso traspasar una tienda de comestibles en Huelva, decidió que era el momento. María, embarazada de Laura, temía empezar de nuevo. "Ella siempre ha sido más temerosa, y mi padre más echado para adelante. Él fue quien me apoyó en lo de irme sola a París con 16 años a trabajar", cuenta. Cuando Laura cumplió tres meses, la familia volvió. La modelo lo resume así: "Mi madre lloró mucho, pero se fue allí por amor y por el mismo motivo regresó".

Y si quieres saber más, no te pierdas el making of del reportaje, ya en nuestra web.

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