Conoce a Natalie Prass

La voz de Natalie Prass debuta con un disco de ruptura (superada) que ya es uno de los imprescindibles del año.

Natalie Prass

Un disco de debut que suena a otra época, a soft rock de los 70, a Dusty Springfield y a la Motown, ha convertido a Natalie Prass en uno de los nombres que llenan conversaciones y páginas de revista desde hace algunos meses. En junio, la presencia de esta artista de Virginia (EE UU) en Madrid, como estrella del festival Oysho Jazz You, era la prueba de un éxito sorprendente en alguien que el año pasado estaba a punto de dejar la música. Su disco llevaba entonces tiempo terminado, pero su sello lo tenía parado por el lanzamiento de otro, el de su amigo Matthew E. White.

Prass vivía en Nashville (Tennessee), la ciudad de la música, y a duras penas llegaba a fin de mes tocando en bares. Así que se puso a diseñar ropa para perros, inspirada por su Boston Terrier adoptado. "La hacía yo, con mi máquina de coser", nos contaba. ¿Su estilo canino?  "Casual", respondía riendo esta amante de la moda intemporal y las chaquetas vaqueras.

Vuelta al pasado

La creatividad de Prass no conoce descanso. Abandonada la sastrería canina, cuando su disco salió por fin en enero tenía suficiente material para otros dos. Pero ahora le tocaba defender Natalie Prass, un álbum de suntuosos arreglos orquestales que compuso hace casi tres años, en plena ruptura con su novio. "Me daba mucho miedo porque ahora soy otra persona. Pero ha sido agradable, me reconforta tener este pasado aún conmigo". Un disco así, ¿ayuda a superar el dolor? "Sí y no. Hay noches que todavía pienso: '¿Qué hice mal?' Pero sí ayuda en el momento. Me hubiera vuelto loca si no hubiera escrito sobre ello". Y ahora que se la ve feliz, ¿le salen canciones diferentes? "Creo que son mejores (risas). Pero mi tema favorito son las relaciones, el amor. Soy una loca del rhythm and blues y esa es una música muy emocional". A finales de agosto, Prass regresa a la capital y a Barcelona (25 y 26). Haznos caso y no te la pierdas.

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