David Gandy, bendito tú eres

Es el máximo dios del escasamente poblado olimpo de los modelos masculinos y la mejor opción de Dolce & Gabbana por su toque descarado y cuerpo de escándalo. Gandy nos habla de sus muy masculinas pasiones mientras revela un punto de timidez, un pasado del chico del montón y alguna otra encantadora debilidad

David Gandy

David Gandy es el número uno de los modelos masculinos, pero su nombre no siempre le ha abierto las puertas. Cuando las cosas empezaron a irle bien, no era más que un guapo chico con slip blanco en la campaña del perfume Light Blue, de Dolce & Gabbana. A los clientes que llamaban a su agencia les bastaba esta información para identificarle. A pesar de esto, hace tres años alcanzó un cierto estatus de celebrity. Entre otras cosas, David demostró saber hacer una entrada espectacular cuando condujo una Triumph de época a través del centro de Milán para llegar a la boutique donde Domenico Dolce y Stefano Gabbana lanzaban el libro que le habían dedicado. Este último es un honor que pocas mujeres, colegas de profesión –notablemente mejor pagadas que los hombres en su sector–, han disfrutado. El volumen en cuestión ya está en el mercado de segunda mano a precios estratosféricos. "Es algo extraordinario que una firma de moda muestre tanto respeto por un modelo–comenta hoy Gandy– ,el sentimiento es recíproco"

 

Fragancia Light Blue

La de Light Blue es una doble historia de amor: la de los diseñadores italianos Domenico Dolce y Stefano Gabbana con un aroma, que les transporta a las aguas azul zafiro de Capri; y el de la pareja formada por David Gandy y Bianca Balti que, bajo la dirección del fotógrafo Mario Testino, dan vida a una pareja de enamorados en la última campaña del eau de toilette. "Queríamos capturar la energía y la emoción de una historia de amor con una mujer de carácter mediterráneo. Bianca aporta una energía tranquila y renovada a Light Blue. Además, los ojos de ambos combinan con el hermoso e infinito azul del Mediterráneo. Contemplarlo es soñar con sumergirse en ese refrescante mar y sentir el sol en la piel, sentirte totalmente libre," cuentan los diseñadores. Quién le habría dicho al deseadísimo David Gandy, cuando protagonizó la primera campaña de la fragancia (y ya van tres), que llegaría a convertirse en el top número uno de los modelos masculinos, tan premiado como la fragancia a la que siempre se le ha vinculado. Y es que Light Blue acaba de ser nombrado uno de los aromas innovadores del siglo por el Museo de Artes y Diseño de Nueva York.

David es en sí mismo una marca que vale medio millón de libras al año; se nota que él es consciente de ello, ha tenido que trabajar mucho para conseguirlo. "En los castings siempre me decían lo mismo: 'estás muy gordo'. Recuerdo el ruido de las costuras al saltar cuando me ponía los pantalones". David Gandy era el clásico tipo de catálogo, lo que se traduce en un apartamento decente, un bonito coche y, en general, un estilo de vida acomodado. Pero la ambición no le dejaba dormir. "Fue duro. Cuando te haces famoso de un día para otro, no tienes tiempo para aprender. A mí me costó cinco años, pero sabía a dónde quería llegar". Habla marcando las palabras con seguridad y alargando las vocales para añadir un poco de drama. ¿Y qué quería alcanzar? "Quería cambiar la reglas del juego", responde. Mientras todos le decían que adelgazase, David iba al gimnasio haciendo crecer sus bíceps y sus pectorales. "No tenía la estructura física de esos chicos andróginos con físico de estrella del rock, que era el estándar hace algún tiempo". Hasta que un día recibió una llamada telefónica de su agente: le habían seleccionado, pero no sabía para qué. "No era un casting. Domenico y Stefano querían al chico que llevaba las gafas de sol en las fotos de su campaña". Se trataba de la campaña de O/I 2006, fotografiada por Steven Meisel, en la que David Gandy estaba vestido como un dandy y llevaba una guitarra en las manos. Poco después estaba en Capri ante el objetivo de Mario Testino. "Cada uno de nosotros –Mario, Domenico, Stefano y yo– sabíamos que lo que estábamos haciendo iba a ser relevante", recuerda.

 

David Gandy modelo número uno

El caso es que David, a su manera, es tímido, y esa no es precisamente la primera palabra que viene a la mente viéndole contorsionarse medio desnudo en una cama en las fotos de Mario Vivanco, autor de la sesión de fotos que publica Marie Claire. La segunda revelación es que deja ver poco de sí mismo, más allá de lo que ha decidido que sea su imagen pública: la del clásico macho. ¿No teme caer en el estereotipo? "Me gusta que haya algo de mí que permanezca oculto, reservado a las personas que tengo más cerca". Cuando habla, a veces se le escapa una sonrisa divertida. El aire de duro que explota delante de la cámara es un escudo. Al escucharle parece que hubiera sufrido bullying de pequeño; también sostiene que jamás se ha considerado guapo: "no es que las chicas mostrasen gran interés en mí. La primera persona que hizo alguna observación a este respecto fue mi abuelo cuando tenía casi 18 años. Hablando con mi madre le dijo: ”David se está convirtiendo en un hombre muy guapo”. De hecho, no fue idea suya, sino de un compañero de piso el inscribirse en el concurso que le llevó a empezar a trabajar en el mundo de la moda. "Acababa de terminar la universidad y me dijo que quizá podría trabajar como modelo por un tiempo antes de encontrar un trabajo real."

A día de hoy, las actividades de David se han multiplicado: el pasado septiembre lanzó una aplicación de fitness para móviles, tiene una columna fija en una revista masculina, se ocupa de cuatro asociaciones benéficas, una de ellas Blue Steel Appeal, hace referencia a la película Zoolander, que precisamente parodia el mundo de los modelos masculinos. "Al fin y al cabo, trabajo con las marcas, no para las marcas, así que creo que he entrado en la mejor fase de mi carrera."

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