Descubre Mallorca de la mano de Verónica Blume

Pasamos un día en Port Adriano con Verónica Blume descubriendo la magia del mediterráneo mallorquín más cosmopolita y las virtudes del yoga, la verdadera pasión de esta modelo que ahora debuta como empresaria.

Verónica Blume

No hay manchas de aceite, peces de tres ojos ni fondos turbios e insondables. Lo primero que llama la atención de Port Adriano son sus aguas turquesas, a juego con las de la costa de la isla. A 20 minutos de Palma, este puerto deportivo del poniente mallorquín, revitalizado por un grupo de inversores hace tres años de la mano del  diseñador y arquitecto francés Philippe Starck, no se parece a otros que hayas visto antes.

Un lugar tan bueno para atracar el yate como para entregarse a la amplia oferta de shopping y gastronomía. O incluso para disfrutar una sesión de Sunset Yoga. Y a esto precisamente ha venido Verónica Blume el día que visitamos el puerto. Cuatrocientas personas pondrán a prueba la flexibilidad de sus cuerpos mirando el atardecer balear. La modelo es la madrina del evento, donde presenta Qi, un sérum relajante de Rituals. 

Cuando Verónica se quedó embarazada se fue a vivir a Ibiza y allí hizo su primer curso de yoga. "Fue un flechazo. Pensé: a esto me gustaría dedicarme".

LA MODELO EMPRESARIA

Ese sueño se ha cumplido. Aunque ya lleva años compaginando la moda con esta disciplina de manera profesional, Blume inaugura estos días su propio centro de yoga en un garaje del Poble Sec barcelonés. "El local es un loft de tipo neoyorquino. Lo monto yo sola, pero habrá otros profesores".

Verónica Blume 2

VERANO ALEMÁN

En una de sus lanchas fotografiamos a Verónica Blume. Después, en el Sansibar Wine, uno de los restaurantes del puerto, con una carta cosmopolita y una terraza con vistas a la cala vecina, Blume confiesa su amor por las Baleares. Sigue escapándose siempre que puede a Formentera. Este verano también irá, pero antes toca Alemania. "Voy a conocer el sitio donde nací, y al que nunca he vuelto a ir. Está en la Selva Negra", dice ilusionada. Mientras comemos (ella es vegetariana) nos cuenta lo afortunada que se siente por poder seguir dedicándose a la moda a sus casi 38 años, a pesar de que para esta modelo poco fashionista los estudios y pasarelas sean solo "mi trabajo, nada más". Últimamente se la ve muy activa en Instagram. "Antes todo lo que se publicaba sobre mí era la visión de otros: yo vista por un fotógrafo, yo vestida de otra persona... Con Instagram puedes enseñar cosas de ti". Fuera queda lo más personal. Por ejemplo, fotos de su hijo, un adolescente de 12 años. "Ahora empieza a tener su propia vida. Pero seguimos saliendo mucho a la naturaleza: playa, montaña… Nos gusta el cine, la música. En casa hacemos dúos, cantamos y bailamos", dice divertida antes de retirarse. El sol está bajando y la esperan con la esterilla.

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