Dora Maar, la mujer detrás de Picasso

Las fotografías de la que fue amante del pintor, se exponen en el palacio Fortuny de Venecia.

Retrato de Dora Maar, Picasso

Dicen que detrás de todo hombre hay una gran mujer. En este caso, además, hay una gran artista. Su nombre es Dora Maar, y su vida resulta tan excitante como su fotografía.

Henriette Theodora Markovitch, “La mujer que llora”, como reza uno de los óleos de Picasso, era una mujer cuya belleza sedujo al artista malagueño, quizá para su desgracia. Su historia de amor comenzó como comienzan todas, con la intensidad y las aspiraciones de los primeros momentos, pero pronto los escarceos del pintor con sucesivas musas y amantes la sumieron en un profundo pesar que la llevó a un internamiento psiquiátrico. El propio Picasso narra esta turbulenta historia en la serie de retratos que hizo de Dora.

Compartir cama con un artista de este carácter silenció su arte, y aquellas fotos que paseaban por la crisis de los años 30, caminando por las calles de un París sucio y un Londres pobre; o aquellas que mostraban un erotismo descarado o la evolución de la famosa pintura “El Guernica”, quedaron a la sombra. Ahora los majestuosos salones del Palacio Fortuny de Venecia, construido en el siglo XIII por una familia de mercaderes, dan luz a 90 obras de la artista provenientes de museos de toda Europa.

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