El encuentro del príncipe Harry con Chelsy Davy que pudo cambiarlo todo

Hubo un último 'rendez-vous' que podría haber dejado fuera de la familia real a Meghan Markle. No, no bromeamos. La historia podría haber sido muy diferente.

En nuestro pequeño corazoncito de periodistas que se ilusionan por las historias de amor ajeno (que no las nuestras, que son nulas) siempre habíamos pensado que la relación del príncipe Harry con Chelsy Davy iba a ser uno de esos interminables, caóticos y fotografiados romances que hacen que las tramas de las películas de amor se queden cortas. Y es que, fueron entre idas y venidas, siete años de portadas, de besos y de incertidumbre sobre el futuro del hijo pequeño de Diana de Gales.

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El príncipe Harry con Chelsy y William. Getty.

No queda duda alguna de que la joven fue uno de los grandes amores del príncipe. Al igual que Cressida Bonas, con la que acabó su relación en 2014 debido a la fuerte presión mediática que tenía que soportar su relación. Ambas, estaban enamoradas del príncipe, sin embargo, convertirse en parte de la familia Windsor no es moco de pavo (como dirían nuestras abuelas) por lo que el amor no fue suficiente. Y ambas relaciones acabaron, eso sí, en condiciones óptimas. Prueba de ello fue la asistencia de las dos mujeres a la boda de Harry con Meghan Markle. A la ex actriz, le da igual el estatus de su ahora marido, aunque a los hechos nos remitimos, no está siendo un camino fácil. Su apodo Huracán Meghan lo corrobora. 

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Chelsy Davy. Getty.

Tras la ruptura con Cressida Bonas, el príncipe Harry se tomó un descanso en su vida amorosa. Un break en toda regla. Rondaba el año 2015 cuando, sorpresa, SORPRESA, volvió a encontrarse de manera fugaz con Chelsy, su primera novia conocida. Donde hubo fuego cenizas quedan y si son royal, mucho más. Según afirma la biógrafa Katie Nicholl, en el libro 'Harry: Life, Loss and Love' ambos tuvieron un rendez-vous en toda regla. Una despedida como Dios manda, vaya. Porque toda historia de amor se merece un goodbye en condiciones.

Harry se encontraba en Botsuana, ya que había sido destinado a participar en una iniciativa encaminada a la preservación de los rinocerontes. Ambos, habían estado hablando de manera continuada, por lo que cuando Chelsy le propuso al príncipe un encuentro en Ciudad del Cabo, este aceptó sin dudarlo. Por aquel entonces, los dos estaba solteros (larga vida a la #singlelife), por lo que este reencuentro en África estaba totalmente justificado. Parece que ambos necesitaban cerrar el capítulo, o incluso, comenzar uno nuevo. 

Finalmente, la historia acabó como el rosario de la aurora. Véase: mal. Muy mal: no había manera de hacer que esa relación fuera viento en popa. No por ello, Chelsy y Harry dejaron de tener una relación en muy buenos términos. Y es que, ella es una de las socialités más reconocidas de Reino Unido. Bien es sabida su dolce vita hasta el momento. Además, nunca olvidaremos cómo dejó al príncipe a través de Facebook cuando cambió su estatus en la red social de en pareja a soltera. Así, de sopetón. Sin avisar. Sin duda, Chelsy es la creadora de los #breakupgoals. Aplausos infinitos. Aunque nos compadecemos del príncipe Harry. 

El resto de lo sucedido, es historia. Harry conoció a Meghan Markle que se encuentra a punto de dar a luz a su primer hijo. Parece que a la americana le dio completamente igual que su vida cambiara por completo al entrar a formar parte de la familia real. Y se convirtió en una royal de pies a cabeza. No sin sudor y lágrimas. 

Una princesa por sorpresa en toda regla. 

Solo nos queda decir: la historia hubiera sido muy diferente si en Ciudad del Cabo, hubiera triunfado el amor. Igual es que por aquel entonces, Mercurio Retrógrado no estaba a favor de la relación. 

Hay que ver. 

 

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