El lado más salvaje de Miss Jones

Del otro lado de la pantalla, January Jones es completamente opuesta al personaje que interpreta: la ñoña Betty Draper en 'Mad Men'. Ha sido madre sin pasar por el altar y ahora da rienda suelta a su lado más salvaje. ¿Su nuevo proyecto? Interpretar una comedia, después de haber representado un papel encorsetado y romanticón.

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January Jones acaba de comprarse su tercera casa, una propiedad bastante apartada del centro, que ha decorado a su gusto y adonde se ha ido a vivir con su hijo. La imagen que transmite ahora, es la de una madre de las afueras de Los Ángeles –eso sí, una madre sorprendentemente guapa–, que está disfrutando de unos minutos de relax mientras su hijo está en clase de kárate. Cuando ves a January tienes la sensación de que el personaje que la lanzó a la fama y por el que es reconocida en todo el mundo –Betty Draper, de Mad Men– ha desaparecido. Tiene un caminar discreto, muy erguida y tiende a pisar sobre las puntas de los pies.  Cuenta que no tenía ningún problema en vivir en el bullicio de la ciudad, pero todo cambió cuando nació su hijo... “De repente, me volví muy sensible, a mis ojos todo el mundo era un intruso; una cosa es que me siguieran a mí, eso lo entiendo porque soy un personaje público, pero si eso afectaba a una personita que no tenía nada que ver en aquello, ya no me hacía ninguna gracia. Por eso quería un sitio que estuviera a resguardo de todo eso, que tuviera privacidad y donde pudiera corretear sin problemas”. Lo que January estaba buscando era una versión de su propia infancia (idílica), llena de mimos y arropada por una familia; aunque ella tenga su propia forma de entender el concepto de familia. Es una madre soltera, y no ha dado a conocer públicamente la identidad del padre. Hoy en día no es extraño formar una familia monoparental, pero sí sorprende un poco cuando quien renuncia directamente a ser esposa es la mujer que se ha hecho famosa interpretando a la arquetípica ama de casa frustrada en su matrimonio. “Creo que cuando era más joven me apetecía bastante lo de casarme, tener hijos y todo eso. Pero a medida que fui cumpliendo años, acercándome a la treintena y una vez ya superada esa barrera, todos mis ideales cambiaron y me di cuenta de que para mí no era importante tener un documento que diera fe del amor. Lo importante eran las relaciones, y sigo pensando de la misma manera.

Ampliar la familia

January se niega a comentar detalles de su vida sentimental, aunque en el pasado se la ha relacionado sentimentalmente con personajes del mundo artístico como Ashton Kutcher, Josh Groban o Jason Sudeikis. Ya sea con o sin novio, en la actualidad se está planteando ampliar su versión de la familia americana. “Para mí, la familia es importante y me gustaría tener más hijos. Me encantó tener hermanas, por lo que me agradaría mucho que Xander también los tuviera. Pero bueno, ya veremos. Yo me rijo por mis instintos, de hecho estoy creando mi familia sobre la marcha”. Según Andrew Niccol, el director de su próxima película Good Kill, “January va directa al grano, se remanga la camisa y se mete en faena”. Fue esa intuición la que le hizo subirse con 18 años a un autobús en Sioux Falls, Dakota del Sur, con destino a Nueva York y soportar unas cien paradas y cinco transbordos. A Dakota del Sur no se la conoce por nada en especial. January, que formó parte de la congregación de la Iglesia Luterana de su localidad y era la mayor de tres hermanas muy unidas, acierta a decir que “plantaban mucho maíz”.

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Cuando la ofrecieron un contrato como modelo en Nueva York, le dijo a sus padres que lo iba a coger. “Mi planteamiento era que las películas se hacían en las grandes ciudades, y Nueva York era la ciudad más grande de la que nunca había oído hablar, por lo que ese era todo mi plan. La verdad es que no me lo pensé demasiado”, cuenta. “Tenía 18 años y no sabía lo que era el miedo. Todavía no me puedo creer que llegara a hacerlo. Estuve despierta las 30 horas que duró el viaje. Iba en la parte delantera del autobús porque mi padre me había dicho: “Ni te acerques a la parte de atrás, porque ahí es donde ocurren las cosas malas”. Hablé con drogadictos, con locos, con muchos soldados que iban a un destino u otro… Fue una experiencia pavorosa”.

Instintos básicos

Se bajó en la parada de la Autoridad Portuaria de Nueva York, se fue a vivir a un apartamento de modelos en la calle 34 y empezó a fiarse de sus instintos y de su aspecto para ganarse la vida. De ser modelo, dice que “acabas teniendo muchas tragaderas”, porque te rechazan unas siete u ocho veces al día. “Sabía que no quería ser modelo, vi que la gente en la industria de la moda era despiadada, pero me sirvió para saber cómo es la gente en realidad, a ser consciente de mi propio cuerpo, a saber cómo moverme con estilo y a saber lo que me queda bien de verdad”. Al preguntarle cuándo se dio cuenta de que podría vivir de su trabajo como modelo –o de actriz– se ríe y dice que “todavía tengo que creerme que puedo vivir de esto. Sigo pensando que en cualquier momento se van a dar cuenta de que no valgo para lo que hago y que no seré capaz de mantener a mi familia dentro de cinco o diez años. Siempre planea una inseguridad, ya que en este trabajo te expones a que te juzguen. Son gajes del oficio”. Sus ojos son de un azul plateado que te distraen y su nariz está mínimamente torcida, lo que representa una maravillosa imperfección que realza la estricta simetría del resto de sus facciones. Su voz suena confiada, con un ligero acento del medio oeste americano, que en el fondo resulta perfecta para la comedia, que es a lo que se va a dedicar ahora, una vez que ha terminado de rodar la séptima y última temporada de Mad Men. Forma parte del reparto de la serie de comedia Last Man on Earth, protagonizada por Will Forte, ex miembro del programa Saturday Night Live, y Kristen Schaal, actriz de Flight of the Conchords. En esta serie, January espera desplegar, tras siete años encorsetada en el papel de Betty Draper, toda su faceta de mujer salvaje, que ella, insiste, siempre ha tenido dentro: “En casa soy divertidísima”. Sea como fuere, ha sido un alivio para ella poder escapar de la avalancha de papeles de esposa que no paraban de ofrecerle. “Los suelo rechazar”, asegura. Sin embargo, tras leer el guión de Good Kill, en el que interpreta a la sufridora esposa de un melancólico y distante marido, decidió que algunos papeles de esposa eran demasiado buenos como para dejarlos pasar. Para January es “una película que toca un tema tremendamente importante. Yo ni siquiera sabía que existiera un programa de drones, por lo que si yo no sabía nada al respecto, es de suponer que mucha gente tampoco, y esta película nos permite concienciar a la sociedad sobre este tema”.

Vivir el momento

Hawke continúa afirmando que “como actores, siempre nos fiamos de nuestro instinto, y January lo hace incluso más que la mayoría de nosotros”. En su caso, ese enfoque intuitivo de la vida la ha convertido en la versión más actual de la típica historia americana, real como la vida misma, y que se repite generación tras generación: la chica que sale de la nada y triunfa en la gran ciudad. Y ese abrazar intuitivamente el momento lo aplica incluso a la maternidad. Está criando a su hijo lejos de sus padres –ellos están en Utah–, con una única hermana que vive cerca, y lo ha metido en el jardín de infancia de una iglesia, aunque ella no practica ninguna religión. January afirma que “estoy improvisando”.Su enfoque poco convencional respecto a la maternidad también la hizo deshidratar su placenta y meterla en cápsulas, que se tomaba cuando quería aliviar su depresión posparto. “Cuando me sentía deprimida, me tomaba una cápsula y me sentía mejor”. Le encanta incidir en que los seres humanos son los únicos mamíferos que no comen la placenta y dice, entre risas, que “la gente actúa como si estuviera practicando algún tipo de brujería”.

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