El príncipe Harry tiene una manía que no tiene muy contenta a Meghan Markle

No todo podía ser amor y fantasía: la convivencia ha hecho mella en la pareja más famosa de Reino Unido (con perdón de Kate y William).

meghan markle
Gtres

Vaya, vaya. Perece que el dicho en todas las casas se cuecen habas se cumple hasta en las mansiones royal. Y es que, el cuento de hadas de Meghan Markley el príncipe Harry se ha visto truncado por un pequeño defectillo que a Meghan no le hace especial ilusión. Tampoco es tan grave como en un principio imaginabámos, pero nos hace tener esperanzas. Porque tanta perfección, tanto arrumaco y tantas miradas cómplices nos estaban empezando a poner nerviosas... era IMPOSIBLE tanta perfección. IMPOSIBLE.

Con motivo del documental Príncipe, Hijo y Heredero: Carlos a los 70 que se llevó a cabo por el cumpleaños de nuestro querido Charles, (al que atribuímos la etiqueta de sex symbol sin dudarlo) el mismísmo Harry reveló cómo fue el momento en que le pidió a su padre que llevara a Meg al altar y cuál esa esa cosa que tiene descontenta a Meghan en la convivencia. Pues bien. Redoble de tambores. Porque esto no se lo esperaba nadie. Harry tiene la manía de apagar las luces allá por dónde pasa. Un hábito, sin duda, muy comprometido con la madre tierra y la factura de la luz. Pero es una costumbre que tiene a la duquesa de Sussex revolucionada. Es más, Harry dijo que respecto a su pequeño defectillo Meg no hace otra cosa que preguntarle ¿Por qué apagas las luces? Está oscuro a lo que él responde, Sólo necesitamos una luz, no seis.

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Parece que en el domicilio familiar de los duques solo hay una luz (y no proviene del highlighter de Meg) por manía de Harry. Si os somos sinceras, nos esperábamos algo más suculento. Como que Harry se dejaba los calcetines desperdigados por el salón. O que roncaba y no la dejaba descansar (a ella y a su retoño) por las noches. 

Pero como en todo cuento de hadas, los problemas son mínimos... así que, el precio a pagar por estar casado con Harry, Meg (además del protocolo que te saltas continuamente) será vivir solo a la luz de una (y solamente una, nada más que una) lámpara. No nos podemos imaginar nada peor.

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