El último deseo de David Bowie

Sale a la luz el testamento con las últimas voluntades del artista.

David Bowie
Fuente: Gtresonline

David Bowie quería ser incinerado y que sus cenizas se esparciesen por la costa de Bali, de acuerdo con las costumbres budistas. No quería descansar en su tierra natal, Reino Unido, cerca de sus fans, que todavía hoy se quejan indignados porque su ídolo no ha tenido un multitudinario adiós y no reposa en los dominios de Su Majestad. Bowie era un hombre de gustos sencillos en este sentido.

Camaleónico y polémico hasta la saciedad, el cantante dejó dispuesto en su testamento que quería que sus restos se trasladasen a la isla de Bali, y una vez allí su cuerpo fuera incinerado de acuerdo a los rituales del budismo, culto que profesaba desde los años setenta. El artista era consciente de la dificultad que podía entrañar trasladar su cuerpo a Bali para incinerarlo allí, así que contempló la posibilidad de incinerarlo en el lugar donde muriese y llevar las cenizas a la isla para su eterno descanso.

Así reza el último testamento del cantante, cuya fecha data del 25 de agosto de 2004 y que se ha hecho público la semana pasada. El testamento establece el reparto de la fortuna personal del artista, estimada en cien millones de dólares, entre su mujer, sus hijos, su asistente personal y una antigua niñera.

David Bowie
Fuente:Gtresonline

Su mujer, la ex modelo Imán, recibirá la mitad del importe total y la residencia familiar de Nueva York, un fastuoso apartamento sito en la calle Lafayette. Sin embargo, parece que Bowie no consideraba a su esposa capaz de administrar sola los cincuenta millones de dólares, de manera que contará con el apoyo de dos de sus abogados como albaceas, que dosificarán el importe total en ingresos cuatrimestrales a las cuentas de Iman. En cualquier caso, la ex modelo puede solicitar más fondos si los necesita para cuestiones de salud, educación o mantenimiento.

En lo que respecta a sus hijos, Bowie hizo un reparto equitativo para ambos. Duncan, de cuarenta y cuatro años recibirá veinticinco millones de dólares, mientras que Lexi, de quince, tendrá que esperar a cumplir veinticinco años para recibir la propiedad de Little Tonshi en Nueva York. Además, la pequeña recibirá una parte proporcional de la herencia de Iman a su muerte.

Pero el artista también se ha acordado de más personas en sus últimas voluntades. Bowie ha dejado casi un millón de dólares a Marion Skene, la niñera suiza de Duncan y dos millones a Corinne Coco, tutora de Lexi en caso de que Iman fallezca antes de que ella cumpla dieciocho años.

Y es que según demuestra su testamento, el cantante fue muy previsor en cuestiones de dinero. A diferencia de la mayoría de artistas, Bowie actuó con cabeza y no despilfarró su fortuna, algo casi insólito en el mundo del rock.

Se sabe que el cantante fue incinerado en Nueva York el 12 de enero, pero no ha salido a la luz si sus cenizas se han llevado a Bali, como era su deseo. Lo que sí podemos asegurar es que su legado permanece vivo porque pocos artistas han sido capaces influir tanto como Bowie y de marcar un antes y un después en el mundo de la música.

Descanse en paz.

Etiquetas: cáncer

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