En Estambul con Ana Fernández

Tras una primavera convulsa, Ana Fernández vuelve a sonreír mientras inicia su regreso al ruedo laboral con un viaje a Turquía, donde arrancó la promoción de su película 'Sólo Química'

Ana Fernández

Había muchas más cosas en común entre Estambul y la Ana Fernández de lo que la la actriz podía imaginar. La capital de Turquía es una ciudad de ciudades, en la que tras cualquiera de sus esquinas puede aparecer un lugar mágico. Y la actriz es una mujer fuerte, cargada de argumentos para seguir adelante tras vivir el trágico episodio del accidente de tráfico que le costó la vida a su pareja. Y si Estambul es una ciudad de ciudades, la primera película como protagonista de la actriz, "Sólo química", es cine dentro del cine. En ella, Ana Fernández es una joven dependienta enamorada de una estrella de la pantalla con la que termina viviendo una divertida historia de amor. "Desconectar de la vida normal en Estambul no es difícil. Es alucinante cómo pueden convivir tres religiones en aparente normalidad, viendo a una señora cubierta con un velo por la calle paseando delante de una valla publicitaria de ropa interior con una modelo en lencería", reconoce Ana.

Choques entre contrastes

Estambul parece tener un barrio para cada personalidad del visitante que vuela hasta allí, pero está claro que hay una leyenda urbana: ni es cerrada, ni tradicional, ni hermética. Hablamos de un país con su historia, con una tradición, pero desde hace unos años se abre al mundo a pasos agigantados. Es más, incluso hay veces en las que parece que la ciudad va por delante de muchos de sus habitantes, aunque las nuevas generaciones vienen empujando fuerte. Solo hay que darse una vuelta por la Universidad Bilgi, ubicada dentro del barrio de Besiktas, en unos antiguos almacenes industriales, para confirmar que una nueva generación de turcos está germinando en sus aulas.

Ana Fernández Estambul

Ciudad con carácter

Ser la ciudad más habitada de Europa (sobrepasa los 18 millones de habitantes) y estar situada geográficamente entre el antiguo continente y Asia imprime carácter en todos los sentidos. Sin duda, es el barrio de Nisantasi el que se acerca más a lo que en Europa entendemos por una gran ciudad, con tiendas de firma y sus vecinos paseando las mejores marcas del mundo por las calles. "Esta ciudad puede ser un gran cacao, pero está claro que hay organización", opina Ana. "Ahí es donde creo que hay un nexo en común entre la ciudad y yo: dentro de una vida caótica siempre hay un orden", afirma.

Este viaje a Estambul ha supuesto para Ana Fernández una catarsis en muchos sentidos (por cierto, el inglés es una de sus asignaturas pendientes) y donde, entre tantos aromas distintos, ha podido reflexionar sobre los últimos acontecimientos de su vida. Ante el inminente estreno de su película y lo vivido meses atrás, le pregunto si un mismo año puede ser el mejor y el peor de su vida a la vez. "Puede ser…", dice. Así es la vida.

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