Entrevistamos a Ricardo Darín

Es quizá el actor argentino más conocido de la actualidad a nivel internacional y ha superado las 40 películas en su haber. Ricardo Darín (Buenos Aires, 1957), que es casi un icono y marca del cine argentino, presenta en España su nuevo filme Tesis sobre un homicidio del director Hernán Goldfrid, donde está acompañado por Alberto Ammann.

Ricardo Darin

Es quizá el actor argentino más conocido de la actualidad a nivel internacional y ha superado las 40 películas en su haber. Ricardo Darín (Buenos Aires, 1957), que es casi un icono y marca del cine argentino, presenta en España su nuevo filme Tesis sobre un homicidio del director Hernán Goldfrid, donde está acompañado por Alberto Ammann.


En su nueva película encarna usted a Roberto Bermúdez, especialista en derecho penal que descubre que uno de sus mejores alumnos ha sido el autor de un brutal asesinato. Un tema complejo de moral y justicia... ¿piensa usted que la película puede ayudar a despertar conciencias?
Bueno, el cine, el teatro, la literatura, el arte en general si hay algo que puede aportar a la sociedad es precisamente eso, poder profundizar y tener una mirada un poco más enfocada sobre ciertos aspectos que muchas veces nos ayudan a descubrir dónde estamos. Ojalá esta película pudiera aportar esa posibilidad. Sería un orgullo para todos nosotros.

El filme es una adaptación basada en la novela homónima de Diego Paszowski. Libro y película están funcionando en Argentina. ¿Cree que en España puede suceder igual gracias a su presencia?
No, sinceramente no creo en eso de que alguien atraiga a un público a las salas. Para que un millón de personas decidan ir a ver un determinado espectáculo, una obra o una película deben reunirse muchos otros factores. De verdad que no creo en el tirón de una sola persona y no lo digo por falsa modestia. Yo también hice películas en su momento a las que no fue nadie.

¿Cuáles serían esos factores que llenarían las salas en su opinión?
Me refiero a que se tienen que reunir algunas cosas como por ejemplo que en el elenco haya personas que sean mínimamente atractivas desde el punto de vista de taquilla pero aparte de esto también está todo lo que rodea al aparato promocional. Aunque para mí lo más importante es la idea: ¿qué es lo que me vas a contar? ¿de qué me vas a hablar? ¿cuál es el cuento?. Y otra cosa muy importante es lo que piensen los primeros espectadores que ven la película. ¿Qué es lo que dicen cuando salen del cine?. Si hay unanimidad positiva o no, influye. Según todo eso puede que estemos ante una película que se convierta o no en un fenómeno de masas y comercial.

Ha hecho usted casi de todo, de timador (Nueve Reinas), taxidermista (El Aura), escritor galán (El mismo amor, la misma lluvia)... ¿El verdadero Darín de qué personaje está más cerca?
Afortunadamente con ninguno de esos. Si me apuras un poco y tuviera que elegir alguno estaría quizá más cercano humanamente al de El hijo de la novia o El secreto de sus ojos.

Precisamente el éxito le llegó, especialmente en España, gracias a El Hijo de la Novia de Campanella. ¿Qué le ha supuesto a usted trabajar con él como director?
Campanella ha hecho por mí mucho más de lo que yo hice por mí mismo. Esta es una broma que siempre nos gastamos. La visión que tiene del cine y su talento es inmenso. Tengo la suerte de que cuando empieza a escribir sus historias me tiene a mí ya en mente. Siempre me decía en cada proyecto: "Este pibe fue escrito pensando en vos". Eso es un gran compromiso y un gran honor. Lo agradezco porque realmente creo que hemos hecho cuatro películas fantásticas que han llegado a la mente y el corazón de las personas. Por ejemplo, Luna de Avellaneda en Argentina logró que el Congreso votara una ley para liberar de los impuestos a los clubes.

Otro realizador clave en su carrera fue Fabián Bielinsky (Nueve Reinas, El Aura), aunque solo tuvo tiempo de hacer dos películas. Y después fue llamado por otro realizador de éxito como Pablo Trapero en Carancho o Elefante Blanco. ¿Qué le dieron ellos?
Bielinsky logró algo en mí que no hizo Campanella: sacar mi lado oscuro. Me parecen dos personajes fantásticos. Trapero también lo hizo en cierto modo. Ambos son cineastas muy importantes para mí, muy talentosos y cada con su propio estilo. Trabajaron conmigo de una forma que aún no sé cómo agradecerles, la verdad.

Cuenta ya con 44 películas a sus espaldas, ¿sería capaz de elegir algún personaje que le haya marcado de un modo especial?
Muy difícil pero si tuviera que decir algunas películas que marcaron mi vida serían Nueve Reinas, El Hijo de la Novia, El Secreto de Sus Ojos, Kamchatka, Un cuento chino, El Aura, Carancho... Eso es lo que tiene el cine, te da la posibilidad de viajar lejos de darte a conocer en lugares extrañísimos... Es algo extraordinario que genera este arte.

Con permiso de grandes históricos de la interpretación argentina como Héctor Alterio o Federico Luppi es usted el actor argentino del momento. ¿Cómo se lleva eso? Además sin descanso, ya que suele compaginar su actividad de cine con obras teatrales, en plan todoterreno...
Bueno, uno no se levanta por la mañana y piensa en eso de ser o no conocido. Son cosas que se van dando con el tiempo, con el trabajo, con la paciencia con mucho esfuerzo y mucho trajín. Si lo analizas un poco y lo sobrevuelas con distancia te vas a dar cuenta de que yo he tenido la suerte de que no he dejado de trabajar nunca en los últimos 15 años. Es cierto que he hecho cine y teatro al mismo tiempo. Aquí en España estuve en Madrid, Barcelona, Valencia... en giras larguísimas. A veces ocurría que tenía funciones de teatro por la noche y llegaba después de haber estado rodando todo el día. Viajaba todas las noches en coche para actuar en el teatro y luego me volvía a rodar al día siguiente. Quiero decir que yo he tenido suerte pero nadie te regala nada y la vida no es fácil.

Ricardo Darin

Todos los personajes que hace usted, hasta en los pequeños papeles como el de Una pistola en cada mano, de Cesc Gay, son creíbles ¿cuál es el truco?
No lo sé. La verdad es que he tenido mucha suerte y debo reconocerlo porque he podido participar en películas fantásticas. Creo que haber podido colaborar con gente tan buena hace que todo sea más fácil a la hora de hacer tu trabajo y esforzarte. Aún así creo que también la clave es la paciencia. Se necesita mucha paciencia para ser actor.

¿Cómo ve la idea de un posible salto a Hollywood?
Lo he pensado alguna vez pero no en serio. Me resulta tan difícil actuar en nuestro idioma que en inglés lo veo todavía mucho más complicado. No me lo planteo seriamente ahora mismo.

¿Algún director con el que le falte por trabajar y con el que tenga especiales ganas de colaborar?
Hay muchos pero no querría mencionar ninguno porque sería una falta de respeto. También muchos compañeros actores con los que me gustaría trabajar y están haciendo trabajos maravillosos. Dan ganas de descolgar el teléfono y llamar a algunos pero esto no funciona así. Hay que tener paciencia y esperar aunque uno de estos días voy a pegar un golpe de teléfono a Daniel Day Lewis para ver si podemos hacer algo juntos (risas).

Hablaba usted recientemente de un "momento bisagra" en la sociedad a causa de toda esta crisis política y económica (en Argentina y a nivel mundial) ¿La gente está más dispuesta a querer cambiar?
Ocurre un poco como con el cine. Hay ciertas actitudes, ciertas películas, ciertas obras de teatro que empiezan a abrir conciencias y la gente se empieza a preguntar cosas y también empieza a perder el miedo a decir lo que piensa. En ese sentido, estamos avanzando. Si tú miras la historia de la Humanidad hemos avanzado mucho. Imagínate lo que sería decir lo que pensabas hace 700 años.

¿Qué le ha dado España?
Es un país que me ha dado muchos amigos. Me ha recibido con gran calidez, siempre me han demostrado respeto y cariño y así me lo han hecho sentir. Me siento como en casa, especialmente en ciudades que conozco bien como Madrid y Barcelona. Cuando estoy en ellas es como si estuviera en mi barrio.

Tras tanta intensidad y todo el tiempo que pasa trabajando y fuera de casa, el poco tiempo libre que le queda ¿en qué lo emplea?
En hacer nada. NADA (repite). Ponlo con letras mayúsculas y subrayado (risas).


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