Esta es la verdad que hay detrás de Meghan Markle (y no sale muy bien parada)

El palacio de Kensington tiembla. La duquesa de Sussex se encuentra en uno de sus peores momentos desde que apareció en el ojo público. ¿Qué está pasando?

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Parece que eso de "Vivieron felices y comieron perdices" no se cumple en todos los cuentos de hadas. Aunque la relación de Meghan Markle y el príncipe Harry parezca sacada de un cuento de hadas, no todo es oro lo que reluce en el palacio de Kensington. Y no lo decimos ni por el highlighter de Meghan, ni por su basta colección de joyas. Lo decimos porque se han filtrado ciertas informaciones que no dejan en muy buen lugar a nuestra querida duquesa de Sussex. Y no sabemos qué pensar... Ya sabéis que nosotras somos fans incondicionales de Meg. Pero como estas pesquisas se cumplan puede que deje de ser nuestra persona favorita en el mundo. 

Solo medio año después de que se casara con el píncipe Harry, la popularidad de la ex actriz ha caído en picado. Conforme van saliendo informaciones sobre su comportamiento con el equipo que trabaja con ella en palacio, las opiniones de la ciudadanía inglesa no hacen otra cosa que cambiar. Es lo que pasa cuando alguien sube muy rápido, que suele bajar a la misma velocidad. 

Primero fue la dimisión sin ningún tipo de explicación pública de su asistente Melissa, que despertó algunas ampollas. La responsable de los estilismos de la duquesa y de organizar su boda ha abandonado el equipo de Meghan, huyendo también del perfecto puesto que muchas chicas desearían tener. Sus salidas de protocolo y su comportamiento poco royal son también dos de las causas por las que no está cosechando muchos éxitos últimamente. Sgún un sondeo elaborado por YouGov, la duquesa no sale muy bien parada, mientras que de su marido, el príncipe Harry, se destaca su simpatía y su naturalidad. 

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A paritir de datos publicados por el Daily Mail, según fuentes de la casa real, la llegada de Meghan a palacio ha supuesto todo un huracán. ¿La razón? Meg no lleva muy bien que se le ordene todo el tiempo lo que tiene que hacer y se empeña en hacer las cosas a su manera desde que se levanta hasta que se acuesta. Harry es muy consciente de esto, y una de las órdenes que dio al equipo cuando se casó con Meghan es que todo debería hacerse como ella deseara.

Parece que todo esto es a causa de la presión que debe vivir la duquesa día tras día y la implantación de unas nuevas reglas que no comprende y que por lo tanto, no quiere seguir. En esto la entendemos, es decir, el protocolo británico es muy duro y difícil de seguir. Es más, hay reglas absurdas que seguro que Meg no entiende (ni ella ni nadie, ¿por qué no se puede jugar al monopoli?) y por ello, crea un gran revuelo dentro de la familia real. 

Pero la historia no acaba aquí porque Samantha Cohen, la secretara privada de la pareja, tampoco duró más de seis meses al servicio de los duques. Aunque había desempeñado un papel crucial en las últimas apariciones de la pareja, parece que la actitud de Meghan no fue del todo de su agrado por lo que decidió marcharse. Según los expertos en casas reales, la actitud de la futura mamá puede deberse a la presión que tiene sobre su persona desde que se casó y que ahora, se ha visto agravada por estar esperando un bebé.

La reina Isabel II tiene una relación buena con la duquesa, pero sí que es cierto que advirtió a su nieto de que Meghan era una mujer con mucho carácter. Eso sí, la royal queen no entiende muchas de las elecciones de Meghan. Para empezar, no encuentra explicación a por qué se empeña en vestirse de negro, cuando tradicionalmente, el negro es un color que se destina al luto en la casa real inglesa. Tampoco comprende por qué sigue saltándose continuamente el protocolo con el largo de sus vestidos, las aberturas de las faldas o con sus gestos y comportamientos. Según el biográfo Robert Jobson es especialmente destacable la escena de la tiara. Y es que, Meghan se encaprichó de una tiara de esmeraldas para lucir el día de su boda. La reina desconocía la procedencia exacta y entonces, no cedió la tiara que Meghan quería, alegando que ella le dejaría que la fuese más oportuna. Vaya, vaya: parece que aunque hay buena relación, no todo ha sido (es) un caminito de rosas. 

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Además, los comentarios de que Meghan necesita comenzar a vestirse más como un miembro de la familia y menos como una artista de Hollywood tampoco han caído como agua de mayo. Y es que, su guardarropa dista mcuho del de Kate Middleton.

Sea como fuere, parece que la popularidad de la ex actriz no hace más que caer en picado. Que se hayan pasado por alto sus problemas familiares, las declaraciones de su padre y sobre todo, su divorcio no quiere decir que el drama se haya terminado. Es más, a la Reina no le gustó mucho que siendo divorciada, Meghan eligiera un vestido tan blanco para su segunda boda. Solo el tiempo dirá... Pero parece que la actitud de la futura mamá está enfadando a muchos, y no es para menos. 

¿Qué opinas? Nosotras no sabemos qué pensar... Con la relación tan buena que teníamos con Meg, parece que como nuestra vida amorosa, no hace más que torcerse.

¿Habrá más royal drama?

 

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